Remitidos

Buxáde, cada vez más socialismo en Vox

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Mucho ha llovido desde que Rousseau sentara las bases de las cadenas burocráticas que, con cada vez más peso, se aferran a las muñecas de los europeos para crear toda una generación de esclavos que se alejan de la libertad, felices, para adentrarse de lleno en ese gran excremento recubierto de nata al que llaman tarta. Y esas bases son “el contrato social”. Precursor del que es, para mí, el libro más destructivo de la historia de la humanidad. No lo digo yo. Lo dice la calculadora. Promotor y ejecutor de decenas y decenas de millones de asesinatos en todo el mundo. El manifiesto comunista. Y es que socialismo es más estado. Es control rígido y, por ende, es insuflar la capacidad de fortalecer un ente intrínsecamente coactivo e improductivo por antonomasia. Casi exclusivamente coactivo e improductivo. De hecho, si lo analizamos, el carácter coactivo es el alma mater del Estado. Resulta ampliamente paradójico como en España la disyuntiva es derechas o izquierdas, como si estos constituyeran dos polos antagónicos, siendo en realidad normalmente una interpretación de dos sectores semejantes. Como si viéramos en realidad una sola rama de un árbol y nuestras cortas miras no alcanzaran a ver que es una rama, y no un árbol en sí. El debate global debe partir del prisma de que solo existe una dualidad política, y todo lo que se sale de esa dualidad son el mero producto de su desglose. Libertad o Estado.

En siglos de socialismo, esta banda criminal ha tenido ocasión de retroalimentarse y subdividirse en diversas ramificaciones dentro de la misma ideología que hoy, en parte como una forma de priorización selecta sobre objetivos de genocidio y diversos tipos de fagotización, bajo el prisma de unos espectadores poco críticos y generalmente víctimas de la LOGSE, son presentados como grupos contrapuestos. Una de las versiones de sus ramificaciones es el comunismo. Otra escisión del socialismo es el fascismo. Escisión del Partido Socialista Italiano, donde el propio Mussolini era jefe de propaganda. Otra versión del socialismo es el nacional socialismo. Con Hitler como máximo exponente. Otro socialista que llevó a tal destrucción a Alemania que habría que centrarse en otros artículos para hacernos una idea de su cuantificación. En España tenemos como grandes exponentes del socialismo al PSOE, un partido de rancio abolengo con decenas de miles de crímenes a sus espaldas, a los nacional socialistas tipo ERC, BNG, Bildu…, comunistas tipo Unidas Podemos, o a nacional sindicalistas (una forma de nacional socialismo español) como falange o un importante sector de VOX. El propio partido popular tiene un nutrido elenco de socialdemócratas entre sus filas (una especie de pseudocomunismo de evolución gramsciana).

Muchos vimos a VOX como un nuevo proyecto emergente que sería pieza clave en el proceso de salvación de la nación, como un ente necesario en la lucha contra el virus del socialismo en la patria. Un grupo heterogéneo que constaba (y consta aun, de hecho), de grupos no solo claramente diferenciados sino antagonistas entre sí. Conservadores, liberales, democristianos, y muchos nacional socialistas. Ya predije en su día que, dado el carácter socialista de la población española, el sector socialista de VOX iba a imponerse como medida necesaria para recabar votos, abandonando la libertad y aproximándose cada vez más a PSOE, o PODEMOS, y no han defraudado. Se están acercando a propuestas estatistas más cercanas a estas formaciones.

Hace poco hemos visto unas declaraciones de uno de los máximos exponentes del socialismo dentro de VOX. El socialista Jorge Buxadé. El político, que afirma “envidiar Roma porque no tiene tantos McDonalds como España, en concreto Madrid o Barcelona”, como primer dato parece ignorar que en Italia hay más McDonalds que en España y la proporción es la misma. 1 por cada 90.000 habitantes, y que en la misma Roma hay 20 McDonalds (más que en Madrid y más que en Barcelona). Obviando que, como todo socialista ignora los datos (por eso son socialistas), hace referencia a la superioridad de la calidad de la comida española frente a la extranjera. Juicio personal que además es una intromisión en la libertad personal de cada uno. Pongamos como ejemplo grupos veganos, que también planean atentar contra la libertad de elección hasta de alimentos. En este caso la propuesta de Buxadé no sería muy lejana a la que hace poco tuvo su homólogo ideológico Garzón cuando quiso limitar el consumo de carne, porque subjetivamente él lo considera moralmente inferior a su criterio. En este caso, elogia que la comida que consumen en Italia es italiana, y por ende no habían sido invadidos por los extranjeros. Defensa del modelo autárquico que ya el mismo Franco entendió como modelo autodestructivo y revocó ya en los años 60 obteniendo en consecuencia el mayor crecimiento económico de la historia en nuestra patria.

Se queja también de que no le gusta el aspecto visual de la M. Criterio totalmente subjetivo y que quiere limitar coartando la libertad de propiedad ajena al estilo chavista del famoso “exprópiese, exprópiese”. Algo que sin embargo se podría legislar fácilmente a nivel local. Sin embargo, del socialista Buxadé, se presume que quiere establecer criterios estéticos discriminatorios en función de la nacionalidad. En definitiva, Buxadé coincide con el extremismo feminista o LGTBI, queriendo establecer criterios de “discriminación positiva”, sin entender que la discriminación es discriminación. No es positiva o negativa. La discriminación siempre tiene un componente positivo para el que se ve beneficiado y negativo para el que se ve perjudicado por la varita mágica del que aplica su criterio de poder coactivo. En este caso, la discriminación pretende ser por razón de nacionalidad de origen de la inversión. Aunque genere puestos de trabajo entre los nacionales. ¿Qué pensaríamos si se le ofrecen restricciones a poner un ZARA en otro país solo porque es un español quien quiere ponerlo? Podemos plantear que retiren de NETFLIX España todas las series extranjeras. Podrían prohibir juego de tronos y obligarnos a ver la casa de papel. Recientemente, precisamente, han condenado a muerte a unas personas en Corea del Norte (otro país nacional socialista) por haber visto “el juego del calamar”. Sinceramente, no quisiera que me obligaran a ver solo cine español. Aun no sabemos si Buxadé quiere también prohibir el fútbol. Deporte inglés. O comer patatas o maíz, alimentos americanos. O incluso pollo. Que trajeron de oriente medio. ¿dónde quiere poner la línea roja nuestro querido Tovarich/Fhürer?

Una de las afirmaciones más peligrosas de Buxadé es que habla de la “coherencia. De la unidad estética de los bares españoles. Lo clásico frente a la barbarie”. Algo muy socialista que evidentemente es una interpretación subjetiva que también pretende homogeneizar a costa de coartar libertades y asaltar el derecho a la propiedad privada. Para Buxadé, “bar Manolo” es clásico y Foster Hollywood es barbarie. Correos es clásico, pero amazon es barbarie. Si me dicen que lo ha dicho Pablo Iglesias me lo creo.

Resumiendo, Buxadé utilizaría la maquinaria del estado para interferir en la libertad de los individuos para favorecer las costumbres que él considera subjetivamente admisibles y coartar el ejercicio de libertad de otras personas. Más atentados a la libertad.

Buxadé ya fue candidato de falange. Otro partido socialista del cual, en la transición, de hecho, acabaron pasándose casi en masa al PSOE. Es lamentable ver como el virus del socialismo se extiende por lo que muchos pensaban que era la última esperanza. VOX... Para más desgracia, el sector socialista de VOX domina por completo el partido en nuestra ciudad, donde la misma VOX Ceuta es una escisión de IU-Los Verdes (partido de extrema izquierda donde ya en 2010 se reunieron con IU para fusionarse como un solo partido). No olvidemos que Juan S. Redondo, presidente de VOX Ceuta, era parte del partido de extrema izquierda Los Verdes, y hasta la diputada Ana Belén Cifuentes fue en elecciones anteriores candidata al senado por Los Verdes representando a la extrema izquierda en la ciudad. Esto se plasma en las medidas socialistas de extrema izquierda que reiteradamente pide implementar VOX en la asamblea de Ceuta. Nacionalización de transporte público (medida implementada en Venezuela), creación del sindicato SOLIDARIDAD (medidas sindicalistas de extrema izquierda), nacionalización del servicio de limpieza (otra medida chavista)… voto en contra de la creación de un nuevo puerto deportivo que, aunque generaría puestos de trabajo y una nueva fuente de ingreso, reduciría la dependencia popular del estado… voto en contra de bonificar con una reducción de impuestos a los empresarios en tiempos de COVID tal como hizo el PSOE a nivel nacional… todo medidas que demuestran que Juan S. Redondo es un auténtico estéril que no ha procreado nada productivo para la ciudad en la asamblea.

En resumen, y por desgracia, VOX se aleja de la política de Ayuso, Espinosa de los Monteros, Rocío Monasterio, Víctor Sánchez del Real o Daniel Lacalle… y se mete de lleno en la política más afín a Pablo Iglesias, Pedro Sánchez, Buxadé, u Ortega Smith…

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