El clientelismo

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photo_camera Emilio Carreira

¡Que poquito aguante tiene el candidato Gutiérrez del PSOE ceutí! Menos mal que no va a llegar a nada, porque sería digno de ser analizado alguien con ese “talante” ausente de talento, ocupando un puesto de responsabilidad.

Ha bastado que el PP le haya formulado dos o tres preguntas, en su legítimo derecho de que sea transparente respecto de su manera de concebir la política, así como de sus intenciones inmediatas, para que eche fuego por su boca contra Juan Vivas, cosa nada novedosa, por cierto.

Con lo fácil que hubiese sido contestar con un no rotundo a la pregunta de si alguna vez ha procurado favorecer a alguien por razones de afinidad y no de méritos. Vivas no tuvo reparo en aclararle, por enésima vez (debe ser torpe, torpe para que le tengan que repetir la misma lección tantas veces), que no va a pactar con VOX. Pues con la misma naturalidad podría haber respondido sobre lo que se sintió interpelado… De ser cierto que nunca lo ha hecho, claro, por aquello de que en Ceuta somos todas y todos iguales. Pero toda su respuesta fue un ataque y eso sólo puede significar una cosa: que la pregunta era muy atinada.

Y aprovechando su cabreo, el que sienten los líderes intocables cuando alguien osa molestarlos, manoseó asquerosamente la democracia, comparando la decisión libre y continuada durante más de dos décadas de los ceutíes, con la barra de un bar, asignado a los ciudadanos la condición de clientes y a Vivas la de una araña tejedora, además de la de viejo al que debemos mandar a una residencia.

Este hombre, Gutiérrez, no está a la altura de lo que nos estamos jugando y, desde luego, no le llega Vivas ni a la suela de los zapatos y a los ceutíes no les llega ni al dedo gordo del pie de cada uno de ellos.

Esto no es la barra de un bar, en la que hay que ser gracioso con los clientes para que no se vayan a tomar la consumición al que hay enfrente. Los ceutíes se merecen el respeto que a él le falta, porque son muchos los que han vivido las diferentes etapas políticas y han conocido a políticos del PSOE, localistas, del PP, del GIL y de sus sucesores de VOX, soñadores de una Ceuta medieval, que quieren seguir defendiendo con murallas y no con la mano tendida. Y no fue una red clientelar lo que hizo que Vivas se granjeara la confianza de tantos durante tanto tiempo, sino su capacidad, su cercanía y su compromiso.

Esas barriadas, de las que parece que Gutiérrez se considera el amo, que siguen necesitando atención, se pudieron llamar así, barriadas, desde que Vivas se entregó en cuerpo y alma a corregir la desidia de los que le precedieron y hacer llegar a todos los ciudadanos servicios básicos antes inexistentes. Pero no todo es poner farolas o reparar bordillos, por importante que eso sea. Ceuta necesita un plan director que a Gutiérrez le trae sin cuidado, pero que sin embargo es lo verdaderamente importante si queremos que en Ceuta nuestros jóvenes se formen y encuentren empleo.

Y le trae sin cuidado porque cree que los ceutíes no llegan a entender esas cosas, como la importancia de abaratar las comunicaciones para atraer turismo, la formación profesional en sectores emergentes, que se mantengan los logros ya obtenidos en nuestro régimen fiscal y se mejore en otros ámbitos o que tengamos una frontera digna y segura, para que esto sea España de verdad y el que quiera entrar se dé cuenta desde el primer momento. De esto mejor no hablar, no vaya a ser que molestemos al gobierno de España. Pues sí, señor Gutiérrez, a los ceutíes les importan sus barriadas, en las que usted no ha hecho nada, sólo parlotear, pero también les importa el futuro de Ceuta, la formación y el futuro de sus hijos, la generación de riqueza y de empleo y la seguridad con mayúsculas y no son tan manipulables como usted se imagina.

Si Vivas ha obtenido tantas victorias electorales ¿es porque premiaba a sus votantes igual que el dueño de un bar invita a una copa a sus mejores clientes? ¿No podría ser algo más humilde, usted que presume de orígenes de tal naturaleza, y reconocer que los ciudadanos de Ceuta saben distinguir entre el cuentista y el que les habla con seriedad? Y ya lo último: ¿Usted considera que la experiencia que dan los años debe ser premiada con apartar a las personas que la atesoran de la actividad productiva para poner en su lugar a personas como usted? En los sucesos de hace dos años, cuando Ceuta fue invadida por miles de marroquíes, dos cosas quedaron cristalinas: Que los ceutíes son un gran pueblo y que su presidente, Juan Vivas, sabe gestionar situaciones verdaderamente dramáticas.

Vivas todavía no le ha faltado al respeto. Y estoy seguro de que no lo va a hacer, aunque usted se esté ganando lo contrario. Frente al insulto, propuestas, frente a la chabacanería, seriedad y rigor y frente al clientelismo barriobajero, del que a buen seguro algo sabe, estabilidad y seguridad para todos los ceutíes, sin distinción de cultura, credo u origen, pese a sus desesperadas insidias.

Mejor váyase de vacaciones usted. Para lo que hace…

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