El malestar vecinal vuelve a sentirse en Villajovita, concretamente en el entorno de las Murallas Meriníes, una zona que fue recientemente adecentada con cargo a fondos públicos y que, según denuncian los residentes, se encuentra en un preocupante estado de abandono.
Un vecino de la barriada, que ha contactado con este medio, lamenta que “tras haberse gastado un dinero importante en arreglar el jardín que hay junto a las murallas, ahora está totalmente descuidado. Se pusieron aspersores, se plantó césped, se montó el riego automático… pero nada se mantiene”.
Según relata, “cuando regresé de vacaciones y pasé por allí, me encontré con que el césped estaba seco, convertido en un secarral, y los matorrales ya habían crecido más de la cuenta. Aquello parecía abandonado. Me dije: ‘esto no viene nadie a cuidarlo desde hace tiempo’”.
Intentó trasladar su queja al área de Parques y Jardines, aunque la respuesta institucional que recibió no le resultó satisfactoria. “Llamé para avisar, pensando que quizá se habían despistado, pero me dijeron que escribiera a Fomento. Yo les dije que ya se lo estaba comunicando por teléfono, que se trataba de poner remedio cuanto antes, pero me contestaron que lo trasladarían al encargado. Y ahí se quedó todo”.
El vecino reconoce que este tipo de situaciones generan una sensación de impotencia entre los residentes: “Lo que da coraje es que aquí siempre hay que estar recordando las cosas, como si fuésemos ciudadanos de segunda. Uno entiende que se pueda pasar algo, pero no es la primera vez”.
Desde su punto de vista, la inversión realizada no ha tenido continuidad: “Se adecentó la zona, se puso todo muy bonito, pero después, nada. Ahora todo está marrón, la tierra seca, no hay rastro del mantenimiento que sí se veía antes, cuando venían con el cortacésped y podaban incluso las palmeras”.
Este abandono, dice, no es un caso aislado en la barriada. “Aquí hay un malestar constante. Los contenedores quemados, que ya denunciasteis hace poco, o los escombros que deja la gente. Siempre lo mismo. Un punto negro que no se soluciona. Y los vecinos ya se aburren, se cansan de llamar o de pedir que hagan algo. Y a veces, la única manera de que se actúe es que salga en la prensa”.
Finalmente, el vecino recuerda que las Murallas Meriníes “son un patrimonio de la ciudad, no cualquier cosa. Si te gastas el dinero público en arreglarlo, lo mínimo es mantenerlo. Lo que no tiene sentido es que se deje deteriorar de nuevo y se tire por la borda el esfuerzo que se hizo”.