La Casa de Ceuta en Melilla despidió el Carnaval con un Entierro de la Caballa que volvió a llenar su sede de gente, humor y ese punto de tradición compartida que ya identifica a la entidad. Tres fines de semana de actividades culminaron el 21 y 22 de febrero con un velatorio tan peculiar como participativo, donde la caballa carnavalera volvió a ser la protagonista absoluta.
Un cierre de Carnaval con sabor ceutí
El presidente de la Casa, Ramón de la Cruz, celebró la respuesta del público y el ambiente generado durante estas semanas. La cita, ya fija en el calendario de la entidad, reunió a socios y simpatizantes en un espacio que mezcla costumbres ceutíes, convivencia y ganas de pasarlo bien. El objetivo, según la organización, es sencillo: mantener viva una tradición que conecta a Ceuta y Melilla desde la cercanía y el humor.
La Caballa, entre el luto y la guasa
Por cuarto año consecutivo, la caballa presidió el salón principal como si de un velatorio real se tratara. Esquela incluida, la “difunta” —presentada como viuda de Don Volaor y “natural de la Almadraba ceutí”— recibió su particular despedida entre fotos, bromas y un ir y venir constante de asistentes. Incluso hubo “santos sacramentos” con sal marina de Ceuta, un guiño que ya forma parte del ritual.
Para completar la escena, la Casa animó a acudir vestidos de negro. Y quien no llevaba nada, lo tenía fácil: un perchero repleto de pamelas, bombines y tocados esperaba a los asistentes para sumarse al luto festivo y posar junto a la protagonista del día.
Visitas y ambiente de comunidad
Entre los asistentes destacó la presencia de la Caballa 2025, Rocío Matesanz, además de representantes de la Comunidad Hindú de Melilla y miembros de distintas Hermandades y Cofradías. La jornada se desarrolló con un ambiente continuo de participación, comentarios cómplices y esa mezcla de solemnidad paródica y humor colectivo que define este tipo de despedidas carnavaleras.
La cocina, otro hilo que une
La gastronomía volvió a ocupar un lugar central. La tradicional cazuela de fideos con caballa ayudó a sobrellevar —en clave de humor— el “trágico momento” del adiós al Carnaval y la llegada de Doña Cuaresma. Más allá del chascarrillo, la Casa mantiene la cocina como un espacio de encuentro y memoria compartida, uno de los pilares de su actividad.
Una edición que refuerza el camino
La Junta Directiva calificó esta edición como “exitosa”, convencida de que actividades como esta fortalecen el sentimiento de pertenencia, la participación y la llamada “Marca Ceuta” que la entidad promueve desde Melilla. Con el Carnaval ya cerrado, la Casa mira a sus próximas citas, decidida a seguir ofreciendo espacios donde la cultura ceutí siga encontrando eco al otro lado del Estrecho.