El joven ceutí Miguel Ramírez ha vuelto a emocionar sobre el escenario de La Voz Kids, confirmándose como uno de los grandes protagonistas de esta edición. En la Semifinal, interpretó Aléjate de mí de Camila, iniciando la actuación al piano –su sello personal– para después levantarse y entregarse por completo en una puesta en escena que dejó huella.
Con una voz llena de matices y una interpretación cargada de sensibilidad, Miguel volvió a conquistar a coaches, asesores y público. David Bisbal, su mentor, no dudó en rendirse ante su talento: “Siento que Miguel es un niño prodigio. Es un niño muy positivo, que no deja de jugar a la música”.
Un talento natural
La madurez artística del pequeño ha sorprendido desde su primera aparición en el programa. Su forma de transmitir, de “jugar con la música”, como define su coach, lo ha convertido en un nombre propio dentro del concurso. Miguel no solo canta: vive cada nota.
Su historia lo demuestra. A los tres años ya había decidido que el piano sería su compañero de vida. Hoy, con apenas unos años más, ese niño que acaricia las teclas como si dialogara con ellas tiene a toda Ceuta detrás.
Miguel ya había dejado sin aliento al público a principios de mayo con su interpretación de El gato. Ahora, en esta fase decisiva, reafirma lo que muchos intuían: es pura emoción, sin artificios ni poses.
Orgullo ceutí dentro y fuera de los focos, Miguel también ha compartido momentos importantes con su tierra. Estuvo en el Murube celebrando el ascenso histórico de la AD Ceuta FC, demostrando que, en cada paso, lleva a su ciudad por delante.
Ahora, con el pase a la gran final, Ceuta espera con orgullo y emoción el próximo capítulo de este viaje musical.