Opinión

Cien días de Pedro Sánchez

Cumplidos los cien días de Gobierno de Pedro Sánchez, convendría, aunque sólo sea por encima, hacer un breve análisis sobre el entorno donde se ha desarrollado la labor llevada a cabo por su ejecutivo.

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Aunque con mucha voluntad, Pedro Sánchez es sabedor de tener pocas posibilidades de llevar a cabo una auténtica política de izquierdas. El presidente está flanqueado y apoyado por unos incómodos compañeros de viaje que, si bien proporcionaron la posibilidad de gobernar al PSOE apartando así del poder al partido más corrupto de la historia de la Democracia española, continúan desubicados con el papel jugado de coparticipes responsables del desalojo. Eso sí, de ningún modo permitirán que este proyecto cuente con el tiempo y la autonomía suficiente como para agotar la presente legislatura.

La inaceptable política de Podemos y la inevitable aplicación del artículo 155 en Cataluña harán posible el adelanto de elecciones en nuestro país. Todo sea para mejor.

En este entorno, no hay que obviar que durante todo este tiempo la Derecha de nuestro país ha rebasado algunos límites democráticos. Ya venían anunciando que tendríamos un otoño caliente, y cómo será de caliente la cruzada anunciada cuando ya se han vertido calificativos al presidente del Gobierno tales como: “usurpador”, “golpista”, “profanador de tumbas” y… mil cosas más.

A los de derechas en nuestro país, hijos de trabajadores obreros en su mayoría, no les ha faltado ocurrencias maliciosas. Es curioso. Con la vehemencia, la constancia, y la fe de un talibán, éstos ridículos en esencia, ésta clase de seres superficiales aspira a convertirse en salvapatrias e inundan de mensajes las redes sociales. Dar a conocer sus retorcidos argumentos y hacerlos virales es la cruzada particular de cada uno de ellos.

Y ahí andan, sin complejos intentan, dicen, recuperar el legítimo poder perdido; eso sí, no pueden dejar de evidenciar que están doloridos, ofendidos, ultrajados y sobre todo, muy, muy jodidos.

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