Opinión

A la calle

No me salen palabras para describir lo que he vivido hoy durante el desalojo de la familia de Samia. Sus cuatros hijos han presenciado cómo les arrebataban lo poco que poseían para vivir en las condiciones más básicas: el hogar.

No me salen palabras para describir lo que he vivido hoy durante el desalojo de la familia de Samia. Sus cuatros hijos han presenciado cómo les arrebataban lo poco que poseían para vivir en las condiciones más básicas: el hogar.

Hoy un juez ha ordenado cumplir la sentencia que les condenaba a marcharse de la chabola indigna donde residían, además de obligarles a pagar una multa, todo un acto de valentía legal. Una sentencia que el señor togado estará orgulloso de haber dictado en contra de los derechos fundamentales de las personas, vivir dignamente. Los echa de su casa sin importarle un bledo si los hijos de Samia y Yamal tendrán esta noche un techo donde cobijarse.

Ver llorar a un niño de impotencia es a lo peor que una madre puede enfrentarse en la vida, más aún, si no tiene la oportunidad de consolarle. El juez, ése que justicia imparte poca (y si lo hace depende del nivel económico de cada uno), le entrega la propiedad al Ministerio de Defensa. La casa, si a eso se le puede llamar casa, la  ocupaban desde hace seis años cuando tuvieron que entrar porque no tenían la oportunidad de acceder a una vivienda social, ni siquiera a un alquiler al no tener contrato de trabajo ni el cabeza de familia ni Samia y no reconociendo la residencia en Ceuta a Yamal, difícilmente puede acceder a una vivienda. Un sitio que los privilegiados militares se apropian como suyo. Terrenos que en su día servirán para que por ellos pase una carretera y que, seguramente, estos desalmados negociarán con la Ciudad.

En caliente no quiero, no quiero ni si quiera pensar en lo que es esto. Está claro que algo falla cuando le entregamos un palo de mando a la Virgen mientras apaleamos la dignidad de las personas. La Virgen de África es más importante que las personas. El hedor que deja la putrefacta política del PP en  materia de igualdad y bienestar social en esta ciudad, con estos escándalos que se han producido en materia de adjudicaciones de viviendas les ha estallado en sus propias manos. No tener un plan de emergencia para estos casos denota el abandono con que este gobierno, aunque se le llene la boca al presidente Vivas diciendo lo contrario, trata los asuntos que preocupan a los ciudadanos.

Hoy era el momento de que nuestro magno regidor diera la cara, pero a la vista está que se encuentra más cerca del corporativismo militar y eclesiástico que de la gente. Samia y su familia están en la calle. Personas decentes que merecían un poco de respeto por parte de las instituciones sociales de la Ciudad. Quiero señalar y es de agradecer a los únicos miembros de una fuerza política que se han desplazado hasta la vivienda, los parlamentarios del PSOE en la recientemente constituida asamblea de Ceuta y miembros de su ejecutiva regional mostrando su apoyo y solidaridad durante el desalojo con la familia.

“Una injusticia hecha al individuo es una amenaza hecha a toda la sociedad”. Esta frase lo dice todo. Los malos gobernantes son los que sobran en el sistema. Ahora sí, preocuparse de colocar a diez asesores. Pero eso es otro cantar.

 

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