Opinión

Ya se husmea el estado plurinacional

Artículo de opinión de José Manuel Adán, economista e inspector de Finanzas del Estado

Pedro Sánchez, durante su comparecencia ante los medios de comunicación
photo_camera Pedro Sánchez

Es lo próximo que el traidor monclovita nos va a mostrar, mientras la derecha conservadora sueña con que el no menos traidor PNV se levante contra Sánchez y le ayude a ganar una moción de censura, el monclovita ya está pactando con los asesinos etarras la proclamación con urnas o sin ellas del estado plurinacional.

Un republicano como yo ama ante todo a su país, España, y aunque considero que la monarquía ya no resuelve ningún problema, está obsoleta y sobre todo niega la igualdad de todos por cuestión de nacimiento, únicamente arrastra la tradición de haber sido el sistema que más tiempo ha permanecido en nuestra patria. El amor a España y su unidad lo antepongo a lo que lleve en la cabeza el Estado, sea una corona o un sombrero bien tejido de fieltro.

He de señalar antes de seguir que yo voté a favor de la Constitución de 1978 y después he criticado en numerosas ocasiones el célebre artículo 2, que garantiza las regiones y nacionalidades como integradoras de la gran Nación española. Amigos íntimos me han recriminado esa votación y he, ahora, de darles la razón. Hoy no hubiera votado la Constitución de 1978, que fue una mera transacción con los separatistas para dar una salida democrática a la dictadura anterior, respetando las leyes de la misma entre las que se incluía la Monarquía.

Por ello, la figura del Rey quedó convertida en un órgano de representación sin capacidad de decisión sobre materias que afecten al gobierno o al funcionamiento del orden constitucional, salvo el precepto citado de arbitraje y moderación, que tampoco ejerce. Con la excepción de octubre de 2017.

Finalmente, con insensatos presidentes, malévolos o simplemente traidores, el caso es que aquí estamos, unos republicanos y otros monárquicos, amando a España, pero viendo cómo se la reparten, la desmenuzan y dejan sin sentido la estructura de la primera nación europea y la que ha conseguido la mayor gesta de la historia mundial, la conquista y civilización de América.

Los asesinos separatistas llevan muchísimo tiempo detrás de la destrucción de España, por ello lo tienen todo absolutamente pergeñado y al traidor monclovita ya no le quedan muchos conejos en la chistera. Entre ellos sobresale el plebiscito encubierto o no entre Monarquía o República, que dará lugar a la división de España como estado “plurinacional”.

En la derecha, el único político que ha visto venir la estrategia de ETA ha sido Mayor Oreja y los simples de sus compañeros nunca le hicieron caso. Solo Cayetana alza la voz y ha recordado las declaraciones de Otegi abogando por intensificar los contactos para dotarse de un programa que dé un propósito a lo que resta de investidura y la siguiente.

Otegi insistía en centrarse en ese “programa de mínimos”, lo que significaría que el siguiente paso es la plurinacionalidad, es decir, la derogación de la España constitucional. Y es que Sánchez, en su desesperación, maniobra para que las próximas elecciones sean un plebiscito: Monarquía del 78 o República plurinacional.

También Iván Redondo aseguró que España es un “Estado plurinacional” y que Cataluña, Euskadi y Galicia son naciones dentro de España. Y Sánchez, dijo, podría mantenerse en el poder después de las próximas generales apoyado por la misma mayoría plurinacional que lo llevó a La Moncloa.

Estos son solo los bufones, pero ya van anunciando la buena nueva: el sanchismo prevalecerá gracias a derrocar a la Monarquía. Una vez sin Rey, de nuevo nos encontraremos en el 31.

Mientras, la policía arriba a la sede del Partido Socialista y a las casas y despachos de referentes socialistas conocidos por su permanente ejemplaridad, pero no pasa nada. El número uno de la sinvergonzonería ha ido a ver al Papa, dice que coinciden y que, por supuesto, toda su ayuda a la Justicia.

Después de los últimos acontecimientos, el tal Sánchez debería ser imputado por los mismos delitos que el juez Santiago Pedraz ha imputado a algunos dirigentes de la trama del Partido Socialista dirigida a corromper a jueces, fiscales y policías con objeto de obstaculizar las labores ordinarias de investigación.

Sin embargo, Sánchez, como Nerón ante el incendio de Roma, toca la lira. La imputación del tal Zapatero, la irrupción de la Guardia Civil (UCO) en las instalaciones de la Dirección General de la Guardia Civil y en la sede del Partido Socialista claman por la exigencia de elecciones generales.

En el hipotético caso de la imputación de este indigno presidente, debería producirse la petición del juez al Tribunal Supremo para su imputación y de este al Congreso para la concesión del suplicatorio previa al juicio.

Estado plurinacional, república, expulsión definitiva de la Guardia Civil, del idioma español, justicia propia y dinero, mucho dinero. Todo eso, me dirán, ya lo están consiguiendo poco a poco. Pero temen que, si la derecha gana las elecciones generales de 2027, se acabe el saqueo del botín estatal.

La derecha del PP actual está deseando abrazarse al PNV y a Junts, por lo que el máximo esfuerzo que hará, en su caso, será derogar las leyes ideológicas, las de memoria contra la historia, quizá alguna de las de género y poco más.

El amigo Feijóo no los va a enfadar con devolución de competencias exigidas in articulo mortis y, aunque sabe que Sánchez compró escaños con una amnistía que vulnera la igualdad de los españoles ante la ley; negoció con un fugitivo de la justicia; compró los escaños de Bildu comprometiéndose a liberar a sus más sádicos asesinos; compró el apoyo de ERC a Illa comprometiéndose a un ilegal cupón fiscal para Cataluña y cerró un pacto con el conjunto del separatismo para avanzar hacia un Estado plurinacional, no hará nada.

Por ello, el avance del estado plurinacional en esta etapa es innegable. Nadie ha protestado cuando los asesinos de ETA lo están promocionando. El agua sigue su camino hasta llegar al embalse. Todo conduce al estado fallido.