Opinión

El señor asesor

Si Nerón hubiese dispuesto de un equipo de asesores como Dios manda, su nombre no habría pasado a los anales de la Historia como el pervertido que devastó Roma por el puro capricho de verla arder. Un asesor constituye un valioso patrimonio, enaltece y da brillo a la figura del asesorado, ofrece lustre a las ceremonias oficiales y a las ruedas de prensa y, al tiempo, persuade a los administrados de que quien rige sus destinos es un tipo informado.

Si Nerón hubiese dispuesto de un equipo de asesores como Dios manda, su nombre no habría pasado a los anales de la Historia como el pervertido que devastó Roma por el puro capricho de verla arder. Un asesor constituye un valioso patrimonio, enaltece y da brillo a la figura del asesorado, ofrece lustre a las ceremonias oficiales y a las ruedas de prensa y, al tiempo, persuade a los administrados de que quien rige sus destinos es un tipo informado.

Enseñar al que no sabe, orientar sus pasos por páramos de sabiduría que le son desconocidos, resolver las dudas de aquél que no dispone de un conocimiento técnico suficiente para adoptar la decisión correcta constituyen pruebas de virtud y buen gobierno.

El Boletín Oficial de la Ciudad ha venido publicando a lo largo de las últimas semanas los nombres de quienes ejercerán tan noble labor al servicio del Gobierno de Juan Vivas. La elegancia y la presunción de que todas las intenciones son buenas han de llevar a valorar el esfuerzo que las autoridades locales han empeñado a la hora de espigar de entre la sociedad local a los intelectos más vivaces y formados para el desempeño de tan ardua tarea. Aunque, en ocasiones, se añora mayor precisión a la hora de informar acerca de cuál es la esfera de conocimiento a la que está dedicado cada uno de los asesores en cuestión.

Hay quien puede considerar que una asesoría constituye en sí misma una virtud, una cualidad moral, un estado del alma. Sin objetar nada al respecto, sería bueno saber sobre qué materias asesora cada uno de los nombrados y, sobre todo, qué formación les capacita para tal desempeño.

No quisiéramos asistir a la escena de un presidente Vivas tañendo el arpa en el balcón del Palacio de la Asamblea, la Plaza de África ardiendo bajo sus pies, mientras se lamenta por haber nombrado asesor de Medio Ambiente a ese maldito pirómano.

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