Opinión

¿Ahora qué?

Una de las convocatorias públicas más secundadas de los últimos años ha puesto de manifiesto el poder de las redes sociales. 650 personas, según las estimaciones oficiales, se han reunido este sábado para hacer patente su malestar por lo que entienden como un deterioro progresivo de la seguridad en las calles. ¿Y ahora qué?

Una de las convocatorias públicas más secundadas de los últimos años ha puesto de manifiesto el poder de las redes sociales. 650 personas, según las estimaciones oficiales, se han reunido este sábado para hacer patente su malestar por lo que entienden como un deterioro progresivo de la seguridad en las calles. ¿Y ahora qué?

La Delegación del Gobierno y la Ciudad pueden enfrentar la queja de este casi millar de vecinos de muy diferentes formas. Si Fernández Cucurull y Vivas eligen el silencio como respuesta, tal y como han venido haciendo, estarán alimentando un estado de opinión que, justificado o no, puede convertirse en el sustrato de un distanciamiento irreversible entre ciudadanía y representantes públicos, con las indeseables consecuencias que estas cosas llevan siempre aparejadas.

Otra cosa que podrían hacer las autoridades sería aceptar la tesis de los promotores de este movimiento nacido en Facebook, aunque no creyesen en ella, y desplegar toda la parafernalia de la que es capaz un político en peligro: al fin y al cabo ya se sabe que el pueblo es sabio.

También cabría la posibilidad de que en la Plaza de los Reyes y en la Gran Vía se optara por dar explicaciones a los ciudadanos. Fernández Cucurull y Vivas podrían abandonar sus respectivos escondites y explicar a los ceutíes de la manera más convincente posible, esto es, de la más honesta, qué está pasando. Si el fenómeno que ha nacido a través de las redes sociales no es sino producto de un arranque colectivo de histeria, injustificado, dígannoslo. Si, por el contrario, es cierto como se aduce que las calles de la ciudad son ahora más peligrosas de lo que solían, explíquennos por qué y qué piensan hacer al respecto.

Un último apunte de interés para los amantes de la teoría de Ceuta como crisol de culturas. El número de musulmanes presentes este sábado en la Plaza de los Reyes ha resultado prácticamente testimonial. Quizás, además de muchas otras cosas, esta concentración de la Plaza de los Reyes también sea un síntoma. Puede que, a la postre, el de la inseguridad no sea el mayor de los problemas que ha de afrontar la ciudad. 

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