Opinión

Hablen

La bola de nieve crece. El clima creado en torno a la inseguridad en la ciudad va camino de causar un auténtico cisma entre los ciudadanos y las autoridades. La relación de sucesos va en aumento mientras los responsables públicos callan. La manifestación convocada para el próximo sábado ante la Delegación del Gobierno servirá de contraste para precisar la dimensión del problema.

La bola de nieve crece. El clima creado en torno a la inseguridad en la ciudad va camino de causar un auténtico cisma entre los ciudadanos y las autoridades. La relación de sucesos va en aumento mientras los responsables públicos callan. La manifestación convocada para el próximo sábado ante la Delegación del Gobierno servirá de contraste para precisar la dimensión del problema.

La crónica de sucesos durante las últimas semanas ha ido añadiendo todo tipo de incidentes que han generado no poca alarma en la ciudadanía. Son, sobre todo, los delitos cometidos en aquellas áreas de la ciudad donde hasta ahora resultaban raros los asaltos a punta de pistola y las agresiones a adolescentes los que han elevado la temperatura de la indignación.

Estemos o no ante una ola de actos delictivos, la realidad es que los ceutíes sienten que algo ha dejado de funcionar. Es tarea de las autoridades públicas, sobre todo de la Delegación del Gobierno pero también de la Ciudad, ofrecer explicaciones, llamar a la calma, proporcionar seguridades. La política de comunicación del delegado del Gobierno, Nicolás Fernández Cucurull, está siendo nefasta por inexistente. Idéntico reproche cabe hacer al presidente de la Ciudad, Juan Vivas, quien, no ha hecho referencia alguna al que, sin duda, es el problema que más acucia a los ciudadanos.

Tienen que hablar. Aunque ya quizá sea tarde. Puede que las personas que el sábado se congregarán en la Plaza de los Reyes no quieran escucharles.

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