Opinión

Bla, bla, bla

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto al ministro de Sanidad, Salvador Illa, al inicio de la reunión del Comité de Evaluación y Seguimiento del Coronavirus

Mientras la muerte está triunfando sobre la vida, la rueda del tiempo sigue girando para todos en esta pandemia del coronavirus. Al tiempo, en nuestro confinamiento, solo tenemos la posibilidad de abrirnos al mundo a través de la pantalla televisiva o del sonido de la radio. Son muchas las horas redondas y eternas que pasamos mirando, escuchando y asombrándonos con sus tristes noticias diarias, mostrándonos la fragilidad humana. Y entre ellas, está el tiempo perdido escuchando y viendo las ruedas de prensa dirigidas por nuestro gobierno social/comunista, que solo sirven para mostrarnos su manifiesta incapacidad de gestión. Pero detrás de todo ello hay que buscar, siempre hay algo detrás de la propaganda.

Yo, voy a resumir lo que siento, cuando escucho esas vacías ruedas de prensa. Todas ellas empiezan como aquella canción de Eurovisión, cantada por Masiel que decía – aquí cambio la letra a mi antojo- “canto a la vida que me ha dado el ser/Le canto a la gente que me da todo lo demás…la…la…la…” Y así terminan después de no contestar a ninguna pregunta, ni tan siquiera las de todos los subvencionados medios palmeros autorizados Y a mí, su despedida, me suena como aquella canción infantil que decía: “Los pajaritos cantan, las nubes se levantan…” y así terminan siempre, dejándonos a todos nosotros como al principio o peor. Ellos satisfechos de no haber dicho nada se van perfectamente protegidos a sus casas, mientras (…) fuera (…) ¡La muerte sigue triunfando sobre la vida!

Porque la realidad es que tenemos a un presidente de gobierno, mirándose al espejo y encantado con su reflejo, casi más satisfecho que la madrastra de Blanca nieves con su espejito mágico. Mientras sus ministros nos animan con palabras de futuro (…) ¡Vendrán, se hará, estamos pensando (…)! También nos dicen que los afectados por los ERTES no son parados (…) ¡Chúpate esa! Por otra parte, se está demostrando que el número de fallecidos es muy superior al que ellos dicen en sus estadísticas, distintas a los dadas por las propias funerarias. Aquí hacer mención separada del escalofriante número de fallecimientos de nuestras personas mayores, agravada ante la evidencia de que de acuerdo con ese maldito Triaje médico, se desestima ayudar a las personas mayores por falta de medios. Siendo de esta manera terrible la estadística de mortandad de nuestros mayores y la de los pocos que son atendidos en las diversas UCIS de los hospitales (vean las estadísticas en este aspecto).

Pero además, tampoco, se explica el error de la compra de material, que luego no sirvió para nada y que devueltos, se han vuelto a encargar a los mismos otra vez la compra de estos elementos sanitarios. Ni tan siquiera explican la falta de ese material sanitario para nuestros profesionales, que son los que más lo sufren en sus propias carnes (mientras muchos de los liberados sindicales sanitarios se niegan a reincorporarse a sus puestos de trabajo), se ha subsanado. El congreso está cerrado, evitando la oposición política a sus decretos. En fin (…) que nadie explica nada y todo se está llevando en el más absoluto secreto. ¡Solo propaganda vacía! Y de esta manera, nuestro país con solo 47 millones de habitantes, estamos entre los peores números de afectados y muertos de esta pandemia. Mientras, el gobierno se dedica a mantener su actitud de propaganda ideológica por encima de la salud de todos.

Con todo ello, lo único que nos queda claro es la incapacidad de un gobierno para afrontar la crisis sanitaria y económica. No hay medidas, sanitarias, económicas y solventes necesarias, al tiempo que se siguen restringiendo cada día mas, la libertad de todos. Libertades que nos va a costar recuperar y sino al tiempo. Y la única justificación de nuestros gobernantes y palmeros mediáticos es decir que en otros países también se han equivocado mucho. Vamos (…) ¡Mal de muchos, consuelo de tontos! Y por ahora todos seguimos encerrados en nuestros domicilios, sin esperanza de ver cuando se acabara todo esto y como vamos a salir de ello.

Pero sobre todo, ¡DEFENDAMOS A NUESTROS MAYORES, TAN NECESARIOS PARA TODOS! Y que al parecer, traicionándolos por cuestión de economía, se les está abandonando, dejándolos morir, mucha veces, solos en las residencias. ¡Y a ver quién cose después el dolorido y desgarrado traje social que nos están dejando! En fin (…) mucho Bla…bla… bla y nada está claro.

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