Opinión

¡Jo, qué tropa!

Hoy voy a escribir sobre algo inédito. Algo en lo que hace mucho tiempo nadie piensa, ni nadie dice ni escribe nada. Por eso sé que os voy a sorprender cuando diga que voy a escribir sobre Cataluña y su estupidez separatista.

Hoy voy a escribir sobre algo inédito. Algo en lo que hace mucho tiempo nadie piensa, ni nadie dice ni escribe nada. Por eso sé que os voy a sorprender cuando diga que voy a escribir sobre Cataluña y su estupidez separatista. Seguro que más de uno, se habrá quedado de piedra cuando he dicho esto porque no se lo esperaban y seguro que serán sus primeras noticias sobre algo que pasa en nuestra España. Pero bueno las cosas son así…un articulista siempre debe sorprender con cosas nuevas a los pocos que le lean.

Bueno…pues Cataluña es una región más de una gran nación española y europea, que un día se dio cuenta de que no estaba contenta con su lugar dentro de la nación y por ello quiso ser también nación independiente. ¿Quién sabe si no hay lobos que suspiren por ser borregos en vez de lobo?  Y de esta manera, que no de otra recordé un cuento. Y este es un cuento que habla de una zorra aburrida de su vida de zorrería donde solo comía gallos viejos o pollos flacos. Por ello se acercó al lobo y le pregunto; ¡Yo tengo que acercarme a las casas llenas de gallineros a escondidas corriendo un gran riesgo de la escopeta del granjero y de sus perros, mientras tú señor lobo, siempre vives lejos y te escondes de ellos consiguiendo ovejas bien cebadas comiendo mucho mejor y sin tanto riesgo! El lobo halagado acepto su proposición: ¡Concedido, acompáñame en la caza que esta noche voy a hacer! Vistiese para la faena la zorra con piel de lobo y avanzada la noche le acompaño repitiendo las lecciones que el lobo la enseñaba. Y cuando cerca estaban del rebaño el lobo le dijo a la zorra camuflada: ¡ahora para librarte de los perros que guardan el rebaño corre delante de ellos! Siguiendo tan sabias instrucciones eso hizo la zorra camuflada difundiendo el terror a su paso poniendo en alarma a todo el rebaño y a los perros que lo guardaban. Al principio todos ellos, pastor, ovejas y perros huyeron hacia la casa dejando solo una oveja rezagada que al instante el zorro mal vestido se hizo cargo de ella. Pero sonó el gallo anunciando el amanecer y salieron armados todos los pastores y los perros. Asustado, salió corriendo el zorro dejando atrás la oveja y el manto de lobo con el que se había disfrazado. De esta manera con el pánico olvido el zorro: la oveja y las lecciones que su maestro lobo le había dado.

Bien… el caso es que este cuento me ha recordado a Puigdemont en su último discurso este domingo en la noche. Porque fue un discurso vacío y acobardado de tomar decisiones propias ante los casi…casi… dos mil independentistas que en la plaza se habían congregado. Y a mí me dio pena, porque pensé: ¿Dónde está la fuerza del disfraz de fuerza que engañosamente muchos le habían dado?

Y entonces recordé un poco la historia pasada. Artur Mas lo designa para presidente, cuando él había sido vetado por la CUP. Al tiempo, le animaba contándole el numeroso público  que el día de la diada apoyaba la independencia. Por ello con la seguridad de tener a su lado a los dominadores de la calle, es decir a los ángeles anunciadores de un orden nuevo, como lo son la ANC y Ómnium, ahora ayudados por los antisistemas de la CUP le dio el valor que no tenía. Y fue entonces, que no antes…que a lo mejor pensó… si la calle la tengo ganada con estos ángeles anunciadores del nuevo orden que dominan la calle; si mi admirado emperador Artur Mas me apoya y además… domino el parlamento y luego…(esto, todavía no se ha demostrado como cierto) la idea de tener dinero en Andorra para mantener la independencia me da seguridad…¿Quién se me puede enfrentar si proclamo un nuevo estado, pasando a la historia como el liberador de un territorio altamente romanizado? Y con esas ínfulas, pensando en la fuerza de tanto apoyo que tenía, fue… y anulando la democracia parlamentaria ¿declaro o no? Un amago de independencia.

Mas la vida real es mucho más cierta y dura que la vanidad y la ambición personal. Y así en esta sociedad que vive su edad de oro en el narcisismo, pronto el canto del gallo anunciando un día nuevo despertando a todos los españoles y europeos que destrozaron su disfraz.

Porque de los que le animaron: hace años 2 millones en la Diada, al año siguiente 1 millón, después 800.000 participantes (bien…estas son cifras de la policía local catalana de Colau, que todos sabemos que multiplican al menos por tres la realidad). Luego el 1 de octubre muchos menos, aunque más violentos. Después detenidos los cabecillas del poder oculto, es decir la ANC y de Ómnium, solo 80.000 personas más o menos en una manifestación que pedía la libertad de estos Jordis detenidos por un delito de sedición (bueno solo 80.000, que es un pequeño número en proporción a los 8 millones de catalanes). Y esto fue así,  a pesar del intento de unir a la reivindicación a la aplicación del artículo 155, para atraer más gente. Y ya para terminar apenas 2.000 personas asistieron acompañándole en su cobarde declaración frente al Parlamento catalán esa misma noche. ¡En fin! Que se ha quedado más solo que la una. Ahora solo le espera al tal Puigdemont, paladín de los infortunios de otros, dos cosas: que le expulsen con cierta honorabilidad por aplicación por el constitucional artículo 155 o declarar la absurda independencia e ingresar en la cárcel por rebelión. Y esto es algo que debe pesarle más que el disfraz de lobo que le regalaron y que con él tan alegremente se disfrazó.

Por eso la expulsión, fin de su carrera política, con titulación de cobarde documentado o por el contrario la cárcel es lo que le espera. Mientras la tropa que tanto le animaban y adulaban se ha ido a otros menesteres. Por ello no me extraña que en sus adentros piense… ¡Jo.. Qué tropa

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