Opinión

Un auténtico hombre de Estado, Felipe González

Y, además, un hombre que allá por donde pasa va dejando auténtica huella que será muy complicado borrar. Eso es lo que va a hacer ahora en Venezuela, tras haber aceptado defender a los líderes opositores al régimen de Maduro, Leopoldo López y el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma.

Y, además, un hombre que allá por donde pasa va dejando auténtica huella que será muy complicado borrar.

Eso es lo que va a hacer ahora en Venezuela, tras haber aceptado defender a los líderes opositores al régimen de Maduro, Leopoldo López y el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma.

No ha sido muy dado, hasta ahora, Felipe González a ejercer su profesión de abogado, pero el creciente deterioro de la situación de los derechos humanos en Venezuela y la ausencia de garantías jurídicas de los acusados le ha movido a actuar como abogado.

Y no hay que buscar cosas raras en la actuación de Felipe González, que mantiene una profunda relación con la propia Venezuela desde los primeros momentos de su prolongada presidencia del Gobierno español.

Ahora mismo, en Venezuela, en los seguidores a ultranza de Maduro, no se ve con buenos ojos la entrada en acción de Felipe González, mientras que en la oposición se ve la llegada de un auténtico salvador, como puede ser en estos momentos, el que fuera presidente de Gobierno español, durante muchos años, además de que esta entrada en escena de González puede ser, a la larga, de mucho peso para otros varios países del continente hispanoamericano.

Una vez más, está claro el talante de Felipe González, desde su perspectiva socialista, socialista de verdad, con lo que desde hace ya muchos años y ahora sigue igual, quedaba claro que en aquella manifestación de “somos socialistas, no marxistas”, no iba de farol, y entrar ahora, en el ámbito internacional, para tratar de lograr lo que no han logrado instancias internacionales como la OEA o como Unasur que han ido de fracaso en fracaso, cuando han intentado mediar en la crisis política de Venezuela.

Definitivamente, el político español quiere que ya se rompa, definitivamente, el silencio de la región ante tantos abusos.

Los muchos años de una intensa actividad política le han dado fama, crédito y la seguridad para todos de que ejercerá una gran defensa de los derechos, allí donde esos derechos se están burlando.

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