Opinión

Pablo Iglesias frente al debate del estado de la Nación

También aquí se tenía que hacer un sitio y como, oficialmente, en el Congreso de los Diputados no tenía cabida, tuvo que buscarse otra parte, un lugar “privado” para exponer, ahí también, su “catecismo”, con lo que él piensa del Gobierno de España y de su presidente.

También aquí se tenía que hacer un sitio y como, oficialmente, en el Congreso de los Diputados no tenía cabida, tuvo que buscarse otra parte, un lugar “privado” para exponer, ahí también, su “catecismo”, con lo que él piensa del Gobierno de España y de su presidente.

Eso cuesta dinero, pero por si quedaba alguna duda de que ahí lo que sobra es el dinero para montar lo que sea frente a la estabilidad española, este acto nos puso bien claro lo que se cuece con éstos. El mitin se hizo. Pablo Iglesias habló, dijo lo que llevaba en su programa del día, porque éste cada día va cambiando el programa. Frases huecas, lemas de lo que quieren oír los que le van siguiendo, acompañamiento como siempre y luego para casa, porque ahí nunca hay contrarréplicas. Lo dicho por él es la Biblia, las preguntas no se admiten y pobre de aquel que un día, si estos llegaran a gobernar, osara hacer frente, de palabra, al “salvador”.

Están en su terreno. La lección la han aprendido bien. El dinero mientras en Venezuela haya petróleo no les va a faltar y, todavía, hay muchos ilusos que piensan que con ellos volverá el paraíso terrenal a nuestro mundo. Para por si acaso, lo mejor es cerrarles la puerta, porque si un día llegaran a dominar alguna parcela de poder, a más de uno, de aquellos que se atrevieran a contradecirles, en algo, no les iba a salvar ni el Arca de Noé, y si no, tiempo al tiempo. Y por algo, en muy pocos sitios presentarán candidaturas para ayuntamientos o comunidades autonómicas, para que así no se les vea el plumero, desde el primer día que tengan algún tipo de poder.

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