Opinión

Envejecer en Ceuta: hay datos, hay responsables y hay mucho por hacer

Artículo de opinión de José Antonio Carbonell Buzzian

viejos

Ceuta tiene 83.179 habitantes, según el Padrón Municipal del INE de 2024. De ellos, 11.014 superan los 65 años: el 13,26% de la población. No es el porcentaje más alto de España —Asturias lidera con un 28%— pero la tendencia es inequívoca: las proyecciones del INE indican que Ceuta superará los 15.000 mayores de 65 años antes de 2033, y que ese grupo podría alcanzar el 30,5% de la población en torno a 2055. El envejecimiento de la ciudad no es un problema futuro. Es un proceso en marcha que ya exige respuestas concretas.

Hay tres personas con nombre y cargo que tienen la responsabilidad directa de darlas.
La primera es Nabila Benzina Pavónconsejera de Sanidad y Servicios Sociales desde junio de 2023. Su consejería tiene competencias explícitas sobre geriatríaatención a mayores y servicios sociales. No es una interpretación: está escrito en el decreto de organización de la Ciudad Autónoma. La segunda es Rebeca Benaroch Benarrochdirectora general de Sanidad, responsable técnica de las políticas sanitarias de la Ciudad. La tercera, en última instancia, es Juan Vivaspresidente de la Ciudad Autónoma, que ha gobernado Ceuta ininterrumpidamente desde 2001 y que conoce mejor que nadie lo que tiene y lo que le falta a esta ciudad.

Dicho esto, hay que ser justos: no todo es inacción.

Lo que sí se está haciendo

En materia de dependencia, Ceuta es, sorprendentemente, la comunidad autónoma más eficiente de España. Mientras la media nacional de espera para recibir una resolución de la Ley de Dependencia es de 341 días, Ceuta lo resuelve en 82. Es el mejor dato del país, por delante de Castilla y León y del País Vasco. Este es un mérito real de la gestión actual y conviene reconocerlo.

La Consejería mantiene además convenios con Cruz Roja para atención a mayores, ha renovado acuerdos con entidades del tercer sector y tiene activo un Programa de Envejecimiento Activo en el Centro del Mayor. Se ofrecen servicios de teleasistencia domiciliaria y existe un Servicio de Atención Domiciliaria (SAD) con acceso regulado. Hay intención, hay estructura y hay algunos resultados.

Pero la eficiencia burocrática no es lo mismo que la suficiencia del sistema. Resolver rápido una solicitud no sirve de nada si lo que se resuelve es insuficiente.

Lo que falta, con datos

El Hospital Universitario de Ceuta no tiene ningún especialista en Geriatría con plaza estable. En una ciudad donde más de 4.500 personas superan los 75 años, el grupo de mayor consumo hospitalario, esa ausencia tiene consecuencias mediblesreingresos evitablesaltas sin planificación adecuada y derivaciones a hospitales de Málaga, Cádiz o Sevilla para valoraciones que deberían poder hacerse aquí.

Los estudios publicados en revistas como The Lancet y JAMA son consistentes: los hospitales con unidades de geriatría reducen los reingresos en los treinta días posteriores al alta entre un 25% y un 35%. Ceuta no tiene esa unidad. Y la competencia para crearla corresponde directamente a la Consejería de Sanidad, en coordinación con el INGESA, organismo del Estado que gestiona la sanidad en las ciudades autónomas.

En materia de accesibilidad urbana, no existe ningún programa sistemático de eliminación de barreras en los barrios con mayor concentración de población mayor. El Hadú, Benzú, El Príncipe: zonas con pendientes que hacen imposible el desplazamiento con andador o silla de ruedas, sin bancos en los que sentarse, sin paradas de autobús adaptadas. La competencia aquí es de la Consejería de Fomento, Medio Ambiente y Servicios Urbanos, que dirige Alejandro Ramírez. No hay evidencia pública de ninguna auditoría de accesibilidad por barrios ni de un plan de intervención priorizado.

En salud mental para mayores, la depresión y el aislamiento social en personas de edad avanzada son los grandes invisibles del sistema. No hay psicólogos especializados en envejecimiento adscritos a los centros de salud de atención primaria. La Guía de Recursos de Salud Mental, publicada recientemente por la Consejería, no contempla de forma específica la atención al grupo de mayores de 65 años con patología mental.

En adaptación del hogar, no existe ningún programa municipal de subvención para reformas de accesibilidad en domicilios de personas mayores con bajos ingresos. Muchos ceutíes mayores viven en pisos sin ascensor construidos en los años sesenta y setenta, con bañeras intransitables y pasillos oscuros. La solución no puede ser pedirles que se muden.

Por qué esto importa ahora

Porque en 2033 habrá 15.000 mayores de 65 años en esta ciudad. Porque las proyecciones del INE señalan que la tasa de dependencia de Ceuta —la proporción entre quienes necesitan cuidados y quienes pueden ofrecerlos— seguirá creciendo de forma sostenida. Porque cada año que pasa sin una Unidad de Geriatría en el HUC es un año en el que cientos de personas mayores reciben una atención hospitalaria que no está adaptada a sus necesidades reales.

Y porque los fondos existen. El Mecanismo de Recuperación y Resiliencia de la Unión Europea tiene un componente específico para la atención a personas mayores. El IMSERSO tiene un plan de acción 2022-2027 que contempla exactamente el tipo de medidas que aquí se proponen. Ceuta, como Ciudad Autónoma con capacidad tributaria propia, podría incluir estas partidas en sus presupuestos. Los presupuestos de 2026, que la consejera Kissy Chandiramani ya ha presentado en la Asamblea con una cifra total de 423,9 millones de euros, son una oportunidad concreta para hacerlo.

Una ciudad pequeña puede actuar rápido

Ceuta tiene una ventaja que las grandes ciudades no tienen: cuando aquí se toma una buena decisión, la nota todo el mundo y la nota rápido. No en diez años. En meses. Una Unidad de Geriatría en el HUC, un programa de adaptación del hogar, una auditoría de accesibilidad barrio por barrio: son medidas que cambiarían la vida cotidiana de miles de ceutíes de forma inmediata y visible.

Los mayores de esta ciudad no piden privilegios. Piden lo que ya tienen en Málaga, Sevilla, Cádiz. Piden lo que cualquier ciudad española de tamaño similar tiene desde hace años.

Nabila Benzina, Rebeca Benaroch, Alejandro Ramírez, Juan Vivas: los nombres están ahí. Las competencias están ahí. Los fondos pueden estar ahí. La pregunta es sencilla: ¿cuándo?