La realidad que viven decenas de familias con hijos e hijas diagnosticados de AUTISMO no verbal y TDAH es un ejemplo crudo de segregación y desigualdad provocadas por la inacción institucional. Lejos de ser una excepción, la ciudad Autónoma perpetúa la brecha educativa y social al no garantizar ni recursos ni centros idóneos a quienes más lo necesitan, condenando a la invisibilidad de una parte creciente de la infancia en nuestra ciudad.
Aunque Ceuta cuenta con algunos colegios públicos y privados, estos no disponen de los recursos ni de la especialización suficiente para responder a la diversidad real de sus estudiantes con necesidades educativas especiales. Madres y padres, algunos de ellos dispuestos a costear servicios privados, denuncian que ni siquiera así encuentran tranquilidad de saber que están bien atendidos, asesorados y protegidos por personal especializado en autismo severo o en problemáticas severas complejas asociadas al TDAH.
Esta ausencia de respuesta institucional transforma el día a día familiar en una carrera de obstáculos constantes. La ansiedad de no poder confiar en el sistema público, ni en el sector privado disponible, fuerza a muchas familias ceutíes a buscar, si pueden, opciones fuera de la ciudad, incrementar su precariedad económica, o, en el peor de los casos, resignarse a una atención insuficiente que perpetúa el sufrimiento de los menores y familiares.
Las cifras alertan sobre la magnitud de este problema silenciado: se estima que de cada 100 niños en Ceuta puede presentar trastornos del espectro autista, lo que equivale a unos 300-400 menores en nuestra urbe, a los que hay que sumar decenas de afectados por TDHA, según cifras nacionales y extrapolaciones regionales. Todos ellos requieren una atención adaptada, permanente y profesional que a día de hoy sigue brillando por su ausencia.
Mientras tanto, otras comunidades avanzan implementando modelos que funcionan: Madrid, Cataluña y la Comunidad Valenciana disponen de aulas específicas, programas integrales, equipos interdisciplinarios y coordinación efectiva entre los ámbitos social, sanitario y educativo. Están mostrando que con voluntad política —que en Ceuta no la hay—, formación de personal y una financiación adecuada, se pueden cubrir las necesidades y los derechos de estos menores y sus familias.
Ceuta no. Aquí aún priman la inercia y la falta de compromiso de todos los partidos políticos. La administración ceutí guarda silencio, incapaz o renuente a asumir la magnitud de una desigualdad intolerable. Esta segregación silenciosa de los niños con autismo no verbal y TDAH a una vida escolar de segunda, vulnera de hecho el principio de igualdad de oportunidades y el derecho universal a una educación digna e inclusiva.
Por ello, en el próximo pleno del Ayuntamiento de Ceuta, presento a través de los medios esta moción solicitando:
-
La creación de centros y aulas especializados para autismo no verbal y TDAH, dotados de todos los recursos materiales y humanos adecuados.
-
Programas de formación continua obligatoria para el personal docente y de apoyo.
-
Coordinación real y estable entre educación, salud y familia, eliminando trabas administrativas.
-
Garantías de acceso universal y gratuito, sin barreras económicas ni discriminación añadida.
-
Financiación específica y establecida para que esta respuesta sea eficaz y duradera.
Por lo tanto, para legitimar mi derecho a presentar esta moción como ciudadano ceutí, me acojo específicamente:
Al Reglamento de Participación Ciudadana y Fomento del Asociacionismo de Ceuta publicado en el BOCCE, y el artículo 18 de la Ley 7/1985, 2 de abril.
Estatuto de Autonomía de Ceuta, en el que se reconocen la competencia municipal para la participación ciudadana.
Aunque esta moción se debería presentar por escrito ante la administración municipal de Ceuta, por motivos ajenos a mi persona, la presento por este medio.