Opinión

Señores del Gobierno: ¿Recuerdan para quién trabajan?

"Una carta abierta desde la España que madruga, trabaja y paga", artículo de opinión de José Antonio Carbonell 
Pedro sanchez

Presidente Sánchez, ministros, secretarios de Estado:

Permítanme hablarles claro, sin eufemismos ni protocolos. Del mismo modo que ustedes esperan que un fontanero arregle una tubería o que un médico cure una enfermedad, los españoles esperamos que ustedes, que cobran de nuestros bolsillos, hagan el trabajo para el que fueron contratados.

Porque sí, señores: ustedes están contratadosPor nosotros. Por todos nosotros.

EL CONTRATO QUE FIRMARON Y PARECEN HABER OLVIDADO

Cuando el Presidente Sánchez juró su cargo, no hizo una promesa abstracta ante un libro y una bandera. Hizo un contrato ante 47 millones de españoles. Un contrato que dice, literalmente, que defenderá y trabajará por los intereses de TODOS los españoles.

Todos.

No los de sus votantes. No los de sus socios parlamentarios. No los de quienes le mantienen en La Moncloa con sus apoyos. Todos los españoles. Incluso los que nunca le votarán. Incluso los que critican cada una de sus decisiones. Incluso los que piensan exactamente lo contrario que usted.

Ese fue el trato. ¿Lo recuerdan?

EMPLEADOS, NO SEÑORES

Cada mañana, millones de españoles nos levantamos para trabajar. Algunos a las cinco de la mañana. Otros se pasan doce horas en un comercio. Hay quien limpia oficinas por la noche para llegar a fin de mes. Hay quien tiene dos empleos porque con uno no alcanza.

Y todos, absolutamente todos, vemos cómo de nuestra nómina sale un porcentaje considerable que va directo a pagar su sueldo. El suyo, señor Presidente. El suyo, señora ministra. El suyo, señor secretario.

Cada euro que ustedes perciben ha sido ganado con el sudor de alguien más.

El autónomo que no para en todo el día. El empleado que no llega a mileurista. La pensionista que estira su prestación como puede. El joven que encadena contratos temporales sin saber si el mes que viene tendrá trabajo.

Todos ellos, todos nosotros, les pagamos. Ustedes son nuestros empleados.

Y como en cualquier trabajo del mundo, el empleado debe rendir cuentas. Debe cumplir. Debe recordar cada día para quién trabaja.

¿Lo hacen ustedes?

LA PREGUNTA INCÓMODA

¿Cuándo fue la última vez que se preguntaron si sus decisiones benefician realmente a ese camionero de Teruel, a esa enfermera de Badajoz, a ese camarero de Benidorm, a ese agricultor de Almería?

¿O solo se preguntan qué necesita Bildu para aprobar los presupuestos? ¿Qué exige ERC a cambio de su apoyo? ¿Qué pacto deben hacer con tal o cual partido para sobrevivir una semana más?

Gobernar no es sobrevivir. Gobernar es servir.

Y servir significa tomar decisiones que a veces disgustan a tus socios, que a veces te cuestan apoyos, que a veces implican sacrificar tu comodidad política por el bien del país que juraste defender.

¿Cuándo vamos a ver ese tipo de valentía?

LO QUE ESPAÑA NECESITA (Y NO TIENE)

Este país no necesita más debates estériles sobre banderas o sobre quién tuvo la culpa de algo que pasó hace cuarenta años. No necesita más crispación artificial. No necesita más enfrentamiento territorial.

Lo que España necesita, desesperadamente, es ilusión.

¿Saben qué es la ilusión? Es levantarte por la mañana y pensar que tu esfuerzo servirá para algo. Que tus hijos tendrán oportunidades reales. Que podrás comprarte una vivienda sin hipotecarte durante cuarenta años. Que si trabajas duro, progresarás. Que las instituciones funcionan de verdad, no solo de boquilla.

¿Dónde está esa ilusión hoy?

Díganme, con sinceridad: ¿cuántos jóvenes españoles creen que su futuro está aquí? ¿Cuántos padres están tranquilospensando en el país que van a heredar sus hijos? ¿Cuántos trabajadores sienten que su esfuerzo es reconocido y no solo exprimido?

Ustedes tienen el poder de cambiar eso. Tienen los recursos, tienen la tribuna, tienen la capacidad de decisión.

Pero no tienen el coraje.

EL VERDADERO PATRIOTISMO

Les voy a decir algo que quizá les sorprenda: hay millones de españoles que no son de su cuerda política, que jamás les votaron y que probablemente nunca lo harán. Pero que estarían encantados de que ustedes hicieran un buen trabajo.

Porque lo que nos importa no es si gobierna la izquierda o la derecha. Lo que nos importa es que quien gobierne lo haga bien. Que piense en el país, no en el partido. Que tome decisiones difíciles cuando sean necesarias. Que diga la verdad aunque duela. Que gobierne para todos, no solo para quien le aplaude.

Eso sería verdadero patriotismo. No las declaraciones grandilocuentes ni las fotos con la bandera. Sino el trabajo honesto, día a día, pensando en 47 millones de personas antes que en tu supervivencia política.

¿Son capaces?

LA FACTURA ESTÁ EN LA MESA

Cada decisión que ustedes toman —o que evitan tomar— tiene consecuencias reales en vidas reales.

Cuando suben los impuestos, hay familias que tienen que elegir entre calefacción o comida. Cuando no controlan el precio de la vivienda, hay jóvenes que se marchan del país. Cuando las listas de espera sanitarias se eternizan, hay gente que sufre o muere esperando. Cuando la educación falla, hay niños cuyo futuro se trunca.

No son estadísticas. Son personas.

Personas que les pagan el sueldo. Personas que confiaron —o al menos esperaban— que ustedes cumplirían con su palabra.

EL RECORDATORIO FINAL

Señor Presidente, señores del Gobierno:

Ustedes juraron defender a España y a los españoles. No a sus socios. No a su partido. No a su imagen pública.

España. A los españoles. A todos.

Cada euro que cobran sale de nuestro trabajo. Cada privilegio del que disfrutan lo pagamos nosotros. Cada decisión que toman nos afecta a nosotros.

Trabajan para nosotros. No lo olviden.

Y nosotros, los ciudadanos, tenemos todo el derecho del mundo a exigirles que cumplan. Que gobiernen de verdad. Que piensen en el país antes que en las encuestas. Que tomen decisiones valientes aunque les cuesten apoyos. Que devuelvan la ilusión a millones de españoles que hoy solo sienten desencanto.

No les pedimos milagros. Les pedimos honestidadcoraje y memoria.

Memoria de que sin nosotros, ustedes no son nada.

Memoria de que cada mañana, mientras ustedes deciden en qué acto protocolario aparecer, hay millones de españoles trabajando para pagar su sueldo.

Memoria de que esto no va de ustedes. Va de España. De todos los que la habitamos, la trabajamos, la queremos y la sostenemos día a día.

Hagan su trabajo. El que prometieron hacer. El que les pagamos para que hagan.

¿Es mucho pedir?

Un ciudadano español más. De los millones que madrugamostrabajamospagamos impuestos y todavía queremos creer que la política puede ser algo noble cuando se ejerce con honestidad.