Estas últimas semanas, la opinión pública ceutí es testigo de una serie de acontecimientos que ponen en duda la verdadera función de los sindicatos como representantes de los trabajadores. En concreto, el caso de la mediación oculta del sindicato CCOO, el cual quiere atribuirse un trabajo que no ha llevado en la defensa de los trabajadores que prestan servicios en los autobuses públicos. Otro sindicato que no ha pasado desapercibido es UGT donde su secretario ejecutivo, Juan Gutiérrez, expone que los controladores de Amgevicesa realizan rondas con marcaje en varios servicios.
Como profesional del sector de la seguridad, me quedo cuanto menos atónito con las actuaciones y declaraciones de estos dos sindicatos, pero no seré quien juzgue esta manera de actuar de los mismos, esto lo dejo en manos de todos aquellos afiliados que pagan sus cuotas.
Quisiera recordar la denuncia pública que expuse respecto a que controladores de acceso llevaran a cabo funciones de vigilancia en los autobuses públicos urbanos del Príncipe en horario de 14 a 15 horas. La mediación oculta de CCOO en el caso de los autobuses es un claro ejemplo de cómo los sindicatos pueden ser utilizados como herramientas de control y manipulación por parte de las empresas. En lugar de defender los derechos de los trabajadores, CCOO parece haberse convertido supuestamente en un mero instrumento al servicio de la empresa municipal.
Otro tema importante el cual pongo de manifiesto, es la importancia de garantizar un servicio de transporte público seguro y eficiente para todos los ciudadanos. Si bien la instalación de cámaras de vigilancia a bordo de estos vehículos ha sido presentada como una medida para mejorar la seguridad, la realidad parece ser más compleja.
La existencia de este sistema de vídeo vigilancia remoto en los autobuses, está generando una falsa sensación de seguridad tanto entre los usuarios como entre las mismas autoridades. Sin embargo, esta tecnología, por sí sola, no es suficiente para garantizar un entorno seguro y libre de incidentes. A pesar de la presencia de estas cámaras, estos controladores los cuales no quieren prestar este servicio, se ven obligados a lidiar con actos de incivismo, agresiones verbales y físicas.
La agresión sufrida hacia uno de estos trabajadores resulta ser un claro ejemplo de los riesgos a los que se enfrentan estos auxiliares. A pesar de contar con un sistema de vigilancia, no se está logrando evitar que estos actos violentos se sigan produciendo. Esto pone de manifiesto la necesidad de adoptar medidas complementarias para garantizar la seguridad de los trabajadores y usuarios. Las cámaras pueden servir como elemento disuasorio y facilitar la identificación de los infractores, pero no son capaces de prevenir los incidentes ni de proteger a los trabajadores y usuarios en tiempo real.
A pesar de mis declaraciones públicas, Amgevicesa sigue asignando auxiliares de servicios, empleados que no cuentan con la formación adecuada ni con la autorización pertinente para prestar tareas de vigilancia. Estos auxiliares provienen de diferentes áreas de la empresa municipal, como hospital militar, los aparcamientos o el embolsamiento, son trasladados a los autobuses urbanos para controlar y evitar actos vandálicos, según órdenes directas del director técnico y operativo.
Esta situación es inadmisible y exige de una actuación inmediata por parte de las autoridades competentes como es el caso de la Consejería de Medio Ambiente y Servicios Urbanos.