Opinión

El comercio atípico, pura mafia

Al fin se le ha puesto nombre a algo que ya cantaba de lo lindo, pero que algunos al parecer se empeñaban en no ver. En este caso ha sido el señor Hachuel quien no solo se ha atrevido a señalar el problema sino que además ha sido capaz de llamar a las cosas por su verdadero nombre.

Juan Redondo1

Al fin se le ha puesto nombre a algo que ya cantaba de lo lindo, pero que algunos al parecer se empeñaban en no ver. En este caso ha sido el señor Hachuel quien no solo se ha atrevido a señalar el problema sino que además ha sido capaz de llamar a las cosas por su verdadero nombre.

Aun así, la realidad es que existe una falta de autoridad en todos los sentidos y que las mafias que operan a ambos lados de la frontera, se están aprovechando de una falta de autoridad que ya avergüenza, para crear el caos en los polígonos y colapsar la frontera, siendo su principal objetivo que la cosa siga igual o peor.

Ahora bien, soluciones hay y además se cuenta con la ley para desarrollarlas, lo único que debe existir es la voluntad política de querer hacerlo y poner a trabajar coordinadamente a todas las instituciones públicas con competencias en la materia. La primera de ellas serían las propias autoridades aduaneras españolas, quienes tienen la obligación de verificar si el pertinente despacho se corresponde en realidad con lo que se declara, la segunda en actuar debería ser la Agencia Tributaria quien habría de llevar un exhaustivo control sobre todo movimiento de dinero que se efectúa en ese supuesto comercio y el tercero implicado debería ser el Gobierno de la ciudad, quien a través de su Consejería de Fomento, tendría que efectuar una inspección detallada de todas las naves que existen en esos polígonos, averiguando que tipo de comercio desarrollan, si este cumple con los requisitos legales para el desarrollo de tal actividad y sobre todo identificar quienes son los verdaderos dueños de estas naves. En esta última tarea si bien me consta que se viene trabajando en ello, no desde luego con la diligencia requerida, lentitud no achacable a los funcionarios encargados de ejecutar la tarea, sino más bien a cierta insidia política a la hora de dar las instrucciones, actitud que me hace sospechar si detrás de todo esto no existen otros intereses espurios que buscan también sacar provecho de la situación.

Lo que por ahora queda claro es que, al margen de esta actuación coordinada, existe la necesidad de cierre temporal y cese de la actividad en esos polígonos, al objeto de tomar las pertinentes decisiones y valorar las diversas opciones que permitan una adecuada configuración de los mismos. Hoy por hoy estos polígonos se han convertido en un problema muy serio para la ciudad y no ya solo por la existencia de ese comercio atípico y mafioso que han provocado, sino porque el descontrol fronterizo que generan, ha hecho de nuestra frontera un verdadero coladero de delincuentes de todo tipo y procedencia que campan a sus anchas por todos lados, cometiendo infinidad de tropelías y convirtiendo Ceuta en una de las ciudades más inseguras de España.

Como digo este problema de inseguridad no se soluciona creando más plazas de policías locales, que posiblemente también sean necesarios, sino con decisión política e interés por el cumplimiento estricto de la ley. Para ello hace falta valentía y llamar a las cosas por su nombre, el señor Hachuel lo ha hecho, ahora ya solo le falta seguir ahondando en la cuestión, atajar con contundencia todas las irregularidades que se están cometiendo y desenmascarar a esas mafias a las que apunta, poniéndole cara, nombres y apellidos para que de una vez por todas sepamos con quien no estamos jugando el futuro de esta ciudad.

 

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