Opinión

El ojo que todo lo ve

Es curioso que después de todo lo que ha pasado, todavía haya algunos responsables políticos que no quieran ver cómo están las cosas en nuestra ciudad. Esa pretendida ceguera lleva pareja el riesgo de que aquellos que tienen la obligación de dar soluciones a nuestros innumerables problemas, se aposenten en un permanente quiero y no puedo, consiguiendo que la situación se vaya degradando cada vez más.

Ahora resulta que según dicen, será a partir de 2019 cuando comiencen las obras de remodelación de la frontera del Tarajal, pero eso mismo es lo que dijeron que iban a hacer al principio de esta legislatura y visto lo visto, termina esta y seguimos con lo mismo. ¿Realmente piensan que a estas alturas alguien les va a creer? Posiblemente si, pero a la fecha cada vez menos, la hechos pesan y la verdad es que todo esto ya no tiene ni pies ni cabeza.

Este es uno de los problemas de mayor calado que acecha a nuestra estabilidad, pues como se puede observar el caos existente en el otro lado de la frontera es ya de una dimensión descomunal, dándose el caso de que ya no se puede hablar solo de comercio atípico, sino de algo más inquietante, caso de las movilizaciones que se están originando en la zona fronteriza por esa masa ingente de porteadores que solo tienen como sustento esa forma de trabajo.

La verdad, es sorprendente ver cómo todavía queda alguien que piensa que abriendo más pasos fronterizos, se aliviaría ese caos en la frontera. Nada más alejado de la realidad, ya que este incremento en los accesos sería directamente proporcional al número de porteadores que intentarían cruzarlos, pues es tal la masificación poblacional existente en Castillejos propiciada por Marruecos durante estos últimos años, que las riadas humanas hacia esos nuevos pasos serían descomunales, generando más problemas y haciendo incontrolable de manera definitiva toda la frontera.

La nefasta gestión del problema fronterizo, choca directamente con ciertas iniciativas que pueden ser interesantes a la hora de dinamizar el turismo y comercio local, pero esos que han diseñado todas estas campañas e iniciativas comerciales, no tengo yo muy claro si se han dado cuenta de que, si todas estas están enfocadas al turismo marroquí, una frontera colapsada por un comercio atípico que nada aporta a Ceuta, complicaría mucho este tipo de iniciativas, pues el turista marroquí se expone a encontrarse día si y día también con la frontera cerrada o en el mejor de los casos con una interminable cola de más de seis horas de espera.

Hay que ser consecuentes con la situación y huir del mero postureo a la hora de arbitrar soluciones, siendo realistas y valorando los pro y los contras de las decisiones tomadas antes de llevarlas a la práctica. Es necesario dar una solución clara y contundente al tema de la frontera y está solo pasa por acabar con ese comercio atípico y quizá procediendo a un cierre temporal de esos polígonos hasta que se pueda replantear un comercio fronterizo adecuado a nuestras necesidades, para partiendo de ello, conseguir dinamizar otro tipo de actividad comercial que, a diferencia del que se lleva a cabo en los polígonos, si que deja beneficio y prosperidad para la ciudad.

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