Opinión

Invasión silenciosa o escandalosa

Este enunciado es una realidad  y además se hace más que evidente en unos de los mayores problemas que tenemos en la ciudad, que no es otro que el de la cantidad de obras ilegales que sin ningún pudor se están llevando a cabo en la actualidad.

Este enunciado es una realidad  y además se hace más que evidente en unos de los mayores problemas que tenemos en la ciudad, que no es otro que el de la cantidad de obras ilegales que sin ningún pudor se están llevando a cabo en la actualidad. De hecho, ya no es que a sus promotores les importe un pimiento el tener o no la pertinente licencia de obras, sino que ya hasta se permiten el lujo de edificar en un terreno que además no es suyo y que, por lo general, es propiedad de la Ciudad Autónoma, Ministerio de Defensa y, para asombro de más de uno, también de la Autoridad Portuaria de Ceuta, donde encontramos zonas dependientes de ella como la que ocupa el antiguo “Barrio de las Latas” en el que se observan construcciones ilegales de hasta dos pisos.

Para los otros casos, encontramos flagrantes violaciones de la legislación vigente a diario en la zona de Arcos Quebrados, Barriada del Príncipe Alfonso, Patio Castillo, Cortijo Moreno, Poblado de Sanidad o de Regulares. Eso por citar algunos lugares, pues estas prácticas son más comunes de lo que se piensan las autoridades con responsabilidad en la materia, afectando a la gran mayoría de barriadas y núcleos urbanos de la ciudad, donde a un sinfín de edificaciones en precario se le superponen construcciones que pueden ser calificadas como verdaderos palacetes o mansiones.

¿Y qué se deduce de todo esto? Pues parece sencillo: la dejadez más absoluta de aquellos que tienen la obligación de evitar que se produzcan todas estas ilegalidades, quienes parecen no estar por la labor de atajar con la contundencia debida el problema. En este sentido, me surge la curiosidad por saber si cuando se reúne el consejo de administración de Emvicesa, los representantes políticos del mismo, a su vez miembros de los grupos políticos presentes en la Asamblea,  ponen encima de la mesa todo este asunto. Me da a mí que mucho interés no mostrarán algunos de esos que se benefician electoralmente de esa masa poblacional que por lo general fomenta ese tipo de ilegalidades.

Está claro que a perro flaco todo se le vuelven pulgas y a mayor debilidad del ejecutivo para atajar el problema, mayor impunidad y descaro, dándose el caso de que cada vez son más los que se pasan por el mismísimo forro de los pantalones las ordenanzas municipales en la materia, quedando manifiesto, por otro lado, que una parte de esa ilegalidad lleva pareja otra como la de los empadronamientos fraudulentos.

Alguien podrá decir que soy muy insistente con este tema, pero como ya dije en infinidad de ocasiones, en este asunto lo tengo muy claro. No van a conseguir que dé la batalla por perdida. Es ciertamente triste que exista un deseo político por ocultar a la opinión publica lo que está pasando, y si alguien duda de que lo que digo es totalmente cierto y de que esta invasión a la que aludo es tan real como la vida misma, solo tiene que echar un vistazo a la lista de viviendas públicas que se van a entregar en próximas fechas y la comparen con las propias del plan de empleo. Y tras ello que venga y me lo cuente en persona.

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