Opinión

El Tarajal, a vueltas con lo mismo

Como podemos apreciar y una vez descubierto el pastel del Tarajal, habría que preguntarse el porqué de seguir con el pase de esos dichosos bultos descomunales, de contenido difícilmente conocido, pero, sobre todo, no estaría mal conocer a quién o quiénes interesa realmente que éste se siga produciendo.

Como podemos apreciar y una vez descubierto el pastel del Tarajal, habría que preguntarse el porqué de seguir con el pase de esos dichosos bultos descomunales, de contenido difícilmente conocido, pero, sobre todo, no estaría mal conocer a quién o quiénes interesa realmente que éste se siga produciendo.

Ésta última incógnita sería la más importante, porque lo que es cierto y se ha podido comprobar es que el efecto producido con la paralización de esta fórmula de pase de mercancías, ha sido especialmente beneficioso para la actividad que de verdad crea riqueza en esta ciudad, caso del turismo proveniente de la otra parte de la frontera. Pero no ya solo para esta parte, sino también para los comercios y la hostelería de la otra. Parece evidente que al ser más fácil el paso por la frontera y al no existir esos colapsos, esa fluidez hace mucho más atractivo el tránsito, para aquellos que hacen de las compras una forma de hacer turismo, tanto de un lado como del otro, con lo que si esto ha funcionado ¿por qué seguir con el sistema de los porteadores?

A priori se puede pensar que este sistema de porteadores es mucho más interesante para Marruecos que para Ceuta, pues está visto y comprobado que la aportación que hace esta actividad a nuestra infraestructura económica, caracterizada por la nula creación de empleo directo o la falta de control en la recaudación del IPSI, hacen de este comercio algo de escaso valor para nuestra economía, no tanto para la marroquí. Es más, habría que valorar como negativo el costo que todo esto le supone tanto a las arcas nacionales como a las locales en materia de seguridad, dada la cantidad ingente de policías nacionales, locales o guardias civiles, que se tienen que emplear para dar seguridad a una zona especialmente conflictiva y complicada.

Ahora bien, al parecer la exitosa experiencia de la paralización del porteo no ha hecho reflexionar a nadie y nada más comenzar el año más de lo mismo y con el añadido de la existencia de cierta propensión -por parte de nuestros vecinos- a crear escaramuzas con nuestras fuerzas de seguridad, cada día más frecuentes. Y no solo eso sino que se permite sin queja política alguna que desde la fuerzas de seguridad marroquíes se actúe impunemente en territorio español, cuándo y cómo le vienen en gana.

¿Qué dice de todo esto el de momento señor delegado del Gobierno? Pues nada, ni piden explicaciones, ni presenta la correspondiente queja, mutis por el foro, quedando claro que dado el caso, difícilmente se le podrá exigir que los ponga encima de la mesa, los papeles de las quejas se sobreentiende.

Es manifiesto el desamparo en el que se encuentran nuestras fuerzas y cuerpos de seguridad, respaldados hasta el momento solo por sus sindicatos, aunque no basta solo con ello, pues su dedicación y esfuerzo por velar por la seguridad de todos nosotros merece como mínimo de la atención directa, intervención y defensa política de su labor por parte de unas autoridades gubernativas, especialmente acostumbradas a esconder la cabeza bajo el ala y a dar la callada por respuesta. Sirvan estas líneas para mostrar nuestro más firme apoyo y reconocimiento a la labor de nuestros guardias civiles, y policías locales y nacionales.

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