Opinión

Ceuta no puede seguir siendo tratada como un asunto menor en un despacho en Madrid

La reciente visita a Ceuta del Secretario de Estado de Política Territorial y el anuncio  del inicio de la elaboración del Plan Estratégico, lejos de responder a las cuestiones esenciales y los problemas estructurales que preocupan a los ceutíes, ha abierto nuevos interrogantes. Las declaraciones del Secretario de Estado no han ido más allá de lugares comunes, protocolo y decoro político, y lo que es aún peor, ambigüedades sobre cuestiones fundamentales como la integración de Ceuta en la Unión Aduanera, la posibilidad de implantación de una Aduana Comercial, la excepcionalidad de Schengen, el desarrollo de la Disposición Transitoria Quinta, la deuda histórica en inversiones públicas para la Ciudad, el blindaje constitucional de la financiación o nuestra posición en las relaciones entre España y el país vecino.

Por otro lado, tanto la visita como el plan anunciado, vienen a consolidar dos visiones en lo que se refiere a la gestión y el desarrollo de las políticas públicas relativas a Ceuta por parte del Gobierno de la Nación. La primera de ellas consolida la relación vertical entre el Gobierno de la Nación y las instituciones ceutíes, profundizando en un hecho histórico  que continúa afectando a nuestros intereses y que, por lo tanto, debemos rechazar:  que Ceuta y sus problemas sigan siendo despachados por agentes ajenos a su realidad. No. Ceuta no puede seguir siendo tratada como un asunto menor en un despacho en Madrid, sino que tiene que ser protagonista en la toma de decisiones políticas y estratégicas que la afecten. La relación debe ser horizontal y la última palabra, desde la lealtad institucional y el respeto a los intereses supremos de la Nación, tiene que ser la de los ceutíes.

En esta misma línea, la segunda visión consolida la adopción de criterios técnicos para cuestiones de naturaleza política que requieren de franqueza y determinación por parte del Gobierno de la Nación. Además, se continúa en una dinámica caracterizada por la falta de claridad, la ambigüedad y la zona de confort.

En cuanto al Gobierno de la Ciudad, éste debe entender que la cuestiones como la elaboración de un Plan Estratégico para Ceuta y, en definitiva, la redacción de un nuevo modelo de desarrollo económico e institucional, debe partir de una posición de unidad y de consenso, adoptada, principalmente, por sus representantes democráticos. Las fuerzas democráticas de la Asamblea no solo tienen que ser conocedoras de  los pasos del Gobierno de la Ciudad; también tienen que ser participes. Ceuta tiene que partir de una posición de fuerza, y esta pasa, sí o sí, por la unidad y el consenso

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