Opinión

La tribu de las cobardes

Mientras tres 'machotas' apalean a una niña más débil, una cuarta graba en vídeo para difundir en redes la paliza. Ha pasado en la plaza Nelson Mandela.

Acoso escolar

Se amparan en el grupo y detrás de la pantalla, ya sea del ordenador o de teléfono móvil, para dar a conocer sus 'hazañas' que consisten en apalear a un persona, normalmente más débil, para demostrar una supuesta superioridad.

Como las hienas, la manada acorrala a su víctima en un rincón o en un callejón. Mientras, unos metros más atrás, el personaje más cobarde y más culpable de estas historias, graba un vídeo con su teléfono móvil la somanta de palos que sus amigas, en este caso, están propinando a una cría. Lo hace mientras se ríe.

Un vídeo que no ha dudado en difundir en redes sociales. Esa es su 'proeza'. Propagar en cientos o miles de teléfonos un delito de agresión, pensando en las reacciones, los likes, que ese vídeo va a tener. Por un like, este cobarde, es capaz de cualquier cosa.

Luego están las 'machotas', esas tres que arrastran de la melena, dan puñetazos y patean a su 'presa' mientras le preguntan ¿tú qué has dicho de …? Y siguen con las patadas, lanzando grititos de guerra. Una banda sonora que se mezcla con las voces de niños pequeños que juegan en la plaza Nelson Mandela.

La unión, la de las hienas, hace la fuerza para reducir y humillar a una niña. Estas tres 'machotas' se han convertido en juez y verdugo, amparándose en esa fuerza que da la tribu, la tribu de las cobardes de la plaza Nelson Mandela, que si él levantara la cabeza y fuera testigo de escena, se volvía a morir.

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