Opinión

El Federal del PSOE aprueba la estructura piramidal

Apatía, así me siento cada vez que intento dar mi punto de vista acerca de una situación que se nos va de las manos. Es agotador opinar y no morir por ello en el intento por culpa de quienes se creen con la verdad absoluta y la exclusividad de auténticos socialistas, como si quienes discrepamos, por saber diferenciar entre sumisión y respeto, fuéramos algo así como inquisidores.

Es un error no analizar la pérdida de votos y seguir ahogados en la obsesión del control por encima de la gestión. 
No hay nada más peligroso que hacer creer que hemos ganado en democracia cuando de verdad le hemos otorgado el PSOE a una única persona convertida en omnipotente. 
Es el secretario general quien tiene la última palabra en todo, salvo en aquello que él mismo quiera lanzar a la militancia. Y lo hará únicamente porque sabe de antemano el resultado. 
Se acabó la democracia representativa que tantos años nos ha hecho mantenernos en equilibro y se acabó la idea de que alguien, con responsabilidad autonómica, quiera presentarse a unas primarias. El nuevo PSOE presenta una estructura piramidal, aunque lo quieran vender de democracia. 
El Comité Federal, el cual deja de tener sentido, ha aprobado un reglamento para la militancia, pero sin ella. Un reglamento que se suponía que se iba a hacer en una conferencia de organización, pero que lo acaba haciendo una ejecutiva. Un reglamento que olvida la promesa de los simpatizantes y que castiga al que opina diferente en las redes con sanciones que evidentemente no tendrán carácter retroactivo, porque entonces muchos cargos que ahora son orgánicos tendrían que dejar sus puestos por habernos insultados hasta la saciedad, en Ceuta tenemos ejemplos. 
Y sí, reniego de lecciones samaritanas, así que vamos a construir trabajando, pero también analizando nuestros fallos y creyéndonos que somos un partido con proyecto de país, no con proyectos personales. Yo asumo mi parte, tendrá todo mi apoyo, aunque no pueda pedirme que piense igual. 

Por cierto, no quiero terminar mi reflexión sin desear que Elena Valenciano opte a liderar el grupo parlamentario de los socialistas europeos. Tiene experiencia, es inteligente, valiente y representa la cuota que da visibilidad a un puesto de responsabilidad. ¿No había que apostar por la igualdad? Llegó la hora, el PSOE tiene a la mujer ideal, sería una tremenda equivocación no apoyarla. 

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