Opinión

La violencia no tiene género, pero el género sí tiene violencia

Ahora que ha pasado el tiempo y he podido reflexionar sobre los últimos acontecimientos, puedo dar fe de que Ceuta ha despertado al movimiento machista y patriarcal. 

Ahora que ha pasado el tiempo y he podido reflexionar sobre los últimos acontecimientos, puedo dar fe de que Ceuta ha despertado al movimiento machista y patriarcal. A día de hoy se nos puede acribillar de insultos y amenazas, que no pasa nada. Hoy por hoy se puede sembrar el discurso del odio contra quienes defendemos el feminismo y quedar inmune, cuando ni siquiera saben lo que es el feminismo. 

Por suerte o por desgracia sé lo que es la violencia de género, por vivencias, pero también por formación. Por respeto, el mismo que no han tenido conmigo, no voy a dar mis argumentos sobre unos hechos concretos que bien merecen un análisis más profundo, más que un perdón, que también, pero no disfrazado del misógino más reaccionario. No escondido detrás del discurso falaz de las denuncias falsas y la criminalización sobre las mujeres, como siempre ha ocurrido a lo largo de la historia. 

Quizás, si a la gente le diera por preocuparse y ocuparse de una de las mayores lacras de la sociedad, no existiría la mínima duda sobre la violencia de género, una violencia que consiguió tener el respaldo estatal hasta que llegó Vox. Hasta el momento nadie se atrevió a poner en duda la existencia de una violencia sistemática y estructural contra las mujeres, por el hecho de ser mujeres. Hasta el momento nadie se había  atrevido a no secundar las declaraciones institucionales y a romper el consenso de unidad contra el terrorismo machista, hasta que llegó la ultraderecha. Y no les culpo a ellos, culpo a los partidos que tienen la oportunidad de hacerles un frente común y lo blanquean, culpo a quienes dan alas a sus ideas y a quienes no han sabido desmontar cada una de sus mentiras. 

La Fiscalía abrió 14 investigaciones por supuestas denuncias falsas durante todo el año 2018, lo que suponen un 0,0083% del total de las 166.961 denuncias que se presentaron el año pasado, según se desprende de la Memoria de la Fiscalía General del Estado del año 2018. 

Desde el año 2009 se han registrado un total de 97 condenas por denuncia falsa, lo que supone un media del 0,0069% sobre el total. 

Las víctimas mortales a causa de la violencia de género en lo que va de año hasta noviembre de 2019  ascienden a 52, según el último balance del Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes e Igualdad. Un total de 38.619 mujeres aparecen como víctimas de violencia de género en las 40.319 denuncias presentadas en los órganos judiciales durante el primer trimestre de 2019, según los datos proporcionados por el Servicio de Estadística del CGPJ.

Durante el primer trimestre del año se solicitaron 10.922 órdenes de protección, incrementándose así la cifra de 10.455 órdenes solicitadas en el mismo periodo de tiempo del año anterior. Durante el primer trimestre de 2019, los órganos judiciales españoles dictaron un total de 13.187 sentencias penales en el ámbito de la violencia de género, de las que el 68,6 por ciento (9.043) fueron condenatorias, lo que supone un incremento de 0,1 puntos respecto a las sentencias condenatorias dictadas en el mismo trimestre de 2017, que representaron  un 68,5 por ciento del total.

Y podría seguir dando datos y cifras, pero prefiero instar a ese partido que se proclama defensor unilateral de la unidad territorial a que ponga en valor a lo organismos estatales a los que se debe, y que deje de cacarear los mitos falsos que esconden una mentalidad retrógrada y algo primitiva. 

Que nos castiguen voceros con miedo a perder sus privilegios, a través de palabras y estadísticas inventadas es soportable, pero que éstas sean avaladas por un partido que se dice que es constitucional, mientras anuncia sin pudor medidas antidemocráticas o desmonta a todo un Poder Judicial, es para hacérnoslo mirar como sociedad. 

La violencia no tiene género, pero el género por supuesto que tiene violencia. Y se llama así, violencia de género, porque es la que se ejerce contra la mujer por ser mujer. Es el extremo de la desigualdad. Es la última vertiente del poder . Negar esta realidad es dar invisibilidad a un problema, es ocultar la historia del feminismo y cómo las mujeres han ido adquiriendo derechos. Es no querer acabar con él, con el patriarcado. Es absurdo negar una realidad concreta con una generalidad. Pongamos que alguien dice que el Sida, hoy que se celebra su Día Mundial, es una terrible enfermedad a la que hay que combatir,  y es contestado con la afirmación de que todas las enfermedades son malas. ¿ A que nunca os habéis visto en esa tesitura? Evidentemente que no, y no lo habéis hecho porque no hay nadie que niegue la realidad de hacer frente a la lucha contra el sida, a través de investigación, la prevención y el tratamiento especializado. Hay interés real de acabar con esta enfermedad y ninguna mente humana pretende minimizarla y quitarle su importancia, aunque sepamos que existen otras enfermedades. ¿Por qué lo hacemos entonces cada vez que asesinan, violan, humillan, o  acosan a una mujer? ¿Por qué lo hacemos cada vez que pedimos igualdad salarial? ¿Por qué lo hacemos en el momento que exigimos cuotas de representación? ¿ Por qué lo hemos hecho el 25 de noviembre? 

Que no nos ganen la batalla, no permitamos caer en la trampa. Más de mil mujeres han perdido la vida a mano de sus parejas o ex parejas. O estás contra esta lucha sin matices ni peros, o estás  perpetuando la continuación de sus asesinatos. No hay más. Aquí no hay matices. 

Y defender esto no me hace ser insensible ni ajena al resto de violencia. No es una guerra de sexos, no es una lucha de mujeres contra hombres, es la batalla de mujeres y hombres, juntos, a favor de la igualdad real. 

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