Jueves. 21.09.2017 |
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Opinión
Editorial
11:34
31/12/16

2017

Las expansiones festivas tienden a favorecer el optimismo. La convención que acepta el 31 de diciembre como el fin de algo que deja paso a un tiempo distinto y necesariamente mejor alienta, de manera indefectible, la decepción. ¿Ceuta será mejor en 2017? Digamos que a ello pueden oponerse dudas razonables.

Las expansiones festivas tienden a favorecer el optimismo. La convención que acepta el 31 de diciembre como el fin de algo que deja paso a un tiempo distinto y necesariamente mejor alienta, de manera indefectible, la decepción. ¿Ceuta será mejor en 2017? Digamos que a ello pueden oponerse dudas razonables.

En 2017, los gobernantes de España y la ciudad serán los mismos. Ceuta seguirá regida por un partido blindado contra cualquier ataque de realidad. La bonita ciudad norteafricana, efervescente de españolidad, de rancia tradición castrense, entregada a la advocación mariana de la Virgen de África pero, al tiempo, hospedaje de culturas diversas que conviven pacíficamente, continuará ahí.

La política no dejará de ser una industria de pacto y transacción privados, con sus profesionales acreditados, algunos de ellos con varias décadas en el asunto, sin distinción de fratría o secta. Los empresarios perseverarán en la idea de que en esta ciudad no es posible forjar un negocio medianamente rentable sin el concurso de quienes manejan los fondos públicos. Una parte de los ciudadanos se mantendrá en su creencia, cultivada secretamente y sólo confiada a sus iguales, de que sin la otra parte seguramente vivirían mejor.

La frontera de El Tarajal no resolverá sus problemas en 2017, el desempleo consolidará sus disparatados índices, los servicios de las navieras no reducirán sus precios, el Ceuta fracasará en su intento por alcanzar la 2ªB, el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes continuará masificado, Vivas repetirá una y otra vez, como un Sísifo letrado, idéntico discurso en las ceremonias de bienvenida a los ministros, en los actos de imposición de medallas, en las fiestas patronales, en las celebraciones religiosas y en los prolegómenos del saque de honor de Miss Lebrija en el encuentro que enfrente al Ceuta con el Club Deportivo Cabecense.

Pero puede suceder que estemos equivocados. Por si acaso, feliz 2017.

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