CETI y prisión de Ceuta: la gestión de dos direcciones cuestionadas

Antonio Jesús Bautista y Nonia Velázquez

Un año de Bautista al frente del CETI y dos de Velázquez en la prisión dejan un balance de crisis sin resolver, carencias estructurales y denuncias de “mala praxis”. La Delegación del Gobierno mantiene el silencio

El CETI y la prisión de Fuerte Mendizábal atraviesan un periodo marcado por la falta de transparencia, las denuncias sindicales y la ausencia de respuesta institucional. Mientras Antonio Bautista y Nonia Velázquez mantienen sus cargos entre críticas, la Delegación del Gobierno evita intervenir.

Ceuta convive con dos instituciones de internamiento que, pese a sus diferencias de régimen —cerrado en la prisión de Fuerte Mendizábal, abierto en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI)— comparten una constante: la falta de transparencia, una gestión dudosa y la ausencia de respuesta por parte de la Delegación del Gobierno ante los síntomas de deterioro. A día de hoy, ni el Ministerio del Interior ni el de Inclusión han adoptado medidas para revisar las direcciones de Nonia Velázquez y Antonio Jesús Bautista Fernández, respectivamente.

CETI: un año de Bautista entre protocolos fallidos y silencio ministerial

Antonio Jesús Bautista Fernández asumió la dirección del CETI de Ceuta el 3 de septiembre de 2024, designado por el Ministerio de Inclusión. Capitán de la Guardia Civil con formación en mediación y derechos humanos, llegó en plena saturación migratoria y con el reto de reforzar la seguridad interna.

Un año después, su gestión está marcada por una crisis reputacional que la Delegación del Gobierno ha preferido esquivar. El detonante fue la denuncia de una agresión sexual por parte de una enfermera del centro en verano de 2025. Las críticas se centraron en la presunta inacción del director, que no habría activado el protocolo de actuación. La Delegación se limitó a señalar que su continuidad dependía del Ministerio, mientras sindicatos y partidos exigían su cese por “mala praxis” y clima de inseguridad.

Alrededores del CETI / J.A. González

A pesar de las peticiones, Bautista continúa en el cargo. La Secretaría de Estado de Migraciones no ha emitido resolución alguna, y la Delegación ha optado por el silencio administrativo. Paralelamente, algunas voces locales han defendido su gestión, cuestionando las acusaciones. El balance, sin embargo, refleja un primer año de estabilización seguido de una crisis sin resolver.

Mientras, el centro está saturado, con centenares de migrantes acinados y muchos de ellos 'acampados' en los alrededores del centro del Jaral.

Prisión de Ceuta: dos años de Velázquez entre quejas sindicales, módulos cerrados y problemas de seguridad

Nonia María Velázquez dirige el Centro Penitenciario de Ceuta desde julio de 2023. Psicóloga con máster en Dirección de Instituciones Penitenciarias, ascendió desde la subdirección de Tratamiento. Su mandato, no obstante, ha estado acompañado de tensiones internas y denuncias sindicales.

En julio de 2025, CCOO y CSIF hicieron balance: avances “tímidos”, carencias en programas de tratamiento, falta de medios y uso limitado de infraestructuras. Un mes después, un reportaje de Ceuta Actualidad describía una “tensión permanente”, con expedientes disciplinarios, módulos cerrados y un clima laboral deteriorado.

El incendio declarado el 24 de agosto de 2025 en el Centro Penitenciario de Ceuta dejó fuera de servicio las cámaras de vigilancia, las alarmas internas y parte de la infraestructura de control. La causa fue el sobrecalentamiento de un sistema de baterías instalado en condiciones técnicas deficientes.

Módulos cerrados y sucios: la cara oculta de la prisión de Ceuta

Desde entonces, la prisión opera sin cobertura tecnológica básica, con patrullas de Guardia Civil y vigilancia privada “a ciegas”, según fuentes internas. El contrato de mantenimiento vigente exige la presencia de un ingeniero técnico en el centro, pero según las mismas fuentes, este profesional no acude físicamente y ejerce como docente en un instituto local.

Ante la falta de supervisión, se han reutilizado piezas de módulos vacíos sin seguimiento técnico ni informes semanales. La dirección del centro, encabezada por Nonia Velázquez, sostiene que “la situación está bajo control”, aunque sindicatos y personal interno advierten de un riesgo real para la seguridad de trabajadores e internos.

El incidente no se considera aislado, sino parte de una cadena de negligencias que incluye incumplimientos contractuales y ausencia de respuesta institucional.

En el Día de la Merced, Velázquez apeló al compromiso profesional y reconoció el esfuerzo de la plantilla. Sin embargo, las dudas persisten sobre un modelo de gestión centrado en la disciplina y el orden interno, con escasa apuesta por la reinserción. Tampoco en este caso la Delegación del Gobierno ha mostrado voluntad de revisar la dirección.

La pieza que falta en el engranaje

Ambas instituciones comparten algo más que el internamiento: una Delegación del Gobierno que no interviene. Ni ante las denuncias en el CETI ni ante las sombras en la prisión. La falta de transparencia y la ausencia de medidas correctivas han convertido la inacción institucional en la nota dominante.

La situación plantea un interrogante: ¿quién asume la responsabilidad de garantizar el buen funcionamiento de dos centros que gestionan la vida y la dignidad de cientos de personas, así cómo de la seguridad quienes trabajan en ambas instituciones?