El CETI, desbordado: decenas de inmigrantes durmiendo en la calle

Las plazas del Jaral, más de 500, llevan meses completas. Las llegadas son diarias, las salidas mínimas y la estampa que circula en redes sociales muestra a unas 40 personas durmiendo en la calle ante la falta de espacio

migrantes durmiendo en la calle

El Centro de Estancias Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta está al límite. No hay plazas, no hay sitio y no hay respuestas. Las entradas por el perímetro fronterizo son ya rutina diaria, y la consecuencia es una imagen que habla por sí sola: decenas de inmigrantes durmiendo en plena calle, a las puertas del centro, en el Jaral.

Bajo mantas, con plásticos o con improvisadas tiendas de campaña hechas con sábanas, alrededor de 40 personas se refugian junto a las verjas o en la ladera de monte más próxima. Allí rezan, consultan el móvil o simplemente intentan descansar en fila, como pueden. Entre ellos hay marroquíes, argelinos, tunecinos, egipcios y subsaharianos.

Las imágenes que acompañan esta información, difundidas en la red social 'X', muestran claramente a los inmigrantes rodeando los accesos del centro y ocupando la zona de monte próxima.

Plazas reventadas, salidas mínimas

El CETI cuenta con poco más de 500 plazas. Todas ocupadas desde hace meses. Las tiendas instaladas en los patios también están llenas. Las llegadas, sin embargo, no cesan. Las salidas a la Península, mínimas. Resultado: la calle convertida en dormitorio.

Un director, cuestionado

La situación se agrava con la polémica en torno a la dirección del centro. Antonio Bautista, nombrado con aplausos por su trayectoria en la Guardia Civil, hoy no recibe respaldo público de nadie.

El Ministerio guarda silencio tras la denuncia de una enfermera por una agresión sexual cometida por un acogido. La condena final fue por coacciones, lo que apartó al autor del CETI. Bautista sigue en su puesto, pero rodeado de inestabilidad.

migrantes durmiendo en la calle

La pregunta que nadie responde

El CETI se desborda, el Ministerio no informa, y la ciudad asiste a un problema que amenaza con empeorar cuando cambie el tiempo. Nadie plantea alternativas, nadie explica cómo se pretende reconducir la situación.

Hoy, la normalidad en Ceuta es ver inmigrantes durmiendo en la calle, a las puertas del centro de acogida que ya no puede acoger a nadie más.