El salón de actos del Centro Penitenciario de Ceuta se ha llenado en la mañana de este miércoles con motivo de la celebración de La Merced, patrona de Instituciones Penitenciarias. A la cita han asistido personal funcionario y laboral, familiares y representantes institucionales.
El acto ha estado presidido por la delegada del Gobierno, Cristina Pérez; el consejero de Presidencia y Gobernación, Alberto Gaitán; el comandante general de Ceuta, Luis Jesús Hernández; y la directora del centro penitenciario, Nonia Velázquez.
Condecoraciones y reconocimientos
La ceremonia ha comenzado con la entrega de distinciones, entre ellas las medallas al mérito social penitenciario:
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Medalla de plata: D. Raúl Manuel Gestal Navarro, comandante jefe de la Jefatura Funcional de Operaciones, Policía Judicial e Información de Ceuta.
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Medalla de bronce: Dª. Livia Rosales Fernández, jefa de la Unidad de Coordinación contra la Violencia de Género.
Las menciones honoríficas han recaído en los funcionarios del cuerpo de ayudantes de Instituciones Penitenciarias:
Sebastián Feria Bonaño, Luis Antonio Franco Berzosa, Norberto Rodríguez Fernández, Jesús Manuel Lozano González, Juan Pedro Rodríguez Rincón, Roberto Asenjo Vázquez, Juan Antonio Martínez González, Julio Abad Santamaría, Juan Carlos García Sierra, Diego García de Paz, Luis Alberto Lozano Valbuena y Abdeselam Haidor Ahmed.
En cuanto a las placas de reconocimiento a la buena praxis profesional, se ha distinguido a:
el personal de vigilancia de sala de control del centro penitenciario; la coordinación de servicio interior; D. José Luis Sirviente Ruiz; el Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento de Ceuta; las empresas Mantenimiento Iniesta e Ingloba Seguridad; D. José Luis Grosso Ramos, profesor del IES Abyla; la sección de Protección y Seguridad de la Comandancia de Ceuta; D. Miguel Beltrán Cuadra; la gerencia y personal técnico del Teatro Auditorio Revellín; D. Moisés Escribano Camarena; el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes; y D. Moisés Requena Jiménez.
Tras las condecoraciones, la directora del centro penitenciario, Nonia Velázquez, tomó la palabra para detenerse en los logros alcanzados y en los desafíos que siguen pendientes. Recordó que este día es, ante todo, un espacio para reflexionar: “Esta fecha no solo nos da la oportunidad de encontrarnos y compartir, sino también de reflexionar sobre el camino recorrido, los logros alcanzados y los desafíos que aún debemos enfrentar como institución y como colectivo”.
A lo largo de su intervención, fue subrayando avances concretos. Habló de la seguridad interna, un ámbito en el que —dijo— se ha notado la diferencia: “Gracias al esfuerzo coordinado de todos los departamentos, hemos logrado una mejora significativa en los indicadores de seguridad interna. Y esto no es casualidad, es fruto de la profesionalidad de nuestros trabajadores, de la implementación de protocolos eficaces y de una vigilancia inteligente y preventiva”.
No se quedó ahí. Velázquez puso el acento en el control de objetos prohibidos, en la formación para prevenir agresiones y en la ampliación de recursos tecnológicos. Pero quiso aclarar que seguridad no significa solo control, sino también convivencia: “En ese ámbito, la labor del personal de tratamiento ha sido igualmente determinante”.
La directora repasó además los programas de intervención, como el de tratamiento de adicciones —en el que se ha atendido desde 2023 a 134 personas— o las alianzas con más de 80 empresas que hoy colaboran con el centro en la reinserción social. “Se han ampliado también los espacios formativos y ocupacionales, pues gracias al Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, condecorado en el día de hoy, nuestras aulas han sido dotadas con los mismos recursos que las aulas de las personas que se encuentran en libertad”, señaló.
En tono más reivindicativo, Velázquez reclamó apoyo para mejorar las condiciones del personal: “Debemos de seguir trabajando por mejorar las condiciones del personal, el reconocimiento público, la estabilidad profesional, la formación continua, la dotación de medios humanos y materiales”. Invitó a las instituciones a dar visibilidad a ese esfuerzo y, con cierta firmeza, recordó que la prisión “no puede ni debe ser una isla aislada de la sociedad”.
Dirigiéndose directamente a las familias de los internos, pidió complicidad y confianza: “Respeto y paciencia. Respeto por la labor de los profesionales del centro… Y paciencia, porque los procesos no son lineales. A veces hay retrocesos, dudas, frustraciones, y porque la reinserción no es una meta inmediata, sino un camino que se recorre paso a paso”.
El cierre lo reservó a un mensaje de ánimo y orgullo compartido: “Sé que hay días duros, incomprensión, mucho desgaste. Pero también sé que somos parte de algo grande, que cada proceso de reinserción iniciado es una pequeña victoria que vale la pena. Somos un equipo y somos parte de una misión que, aunque silenciosa, es profundamente transformadora”.