Carnaval de Ceuta 2026

Menuda Agrupación arma el jaleo en el Revellín y apunta de nuevo al primer puesto

Menuda Agrupación, la chirigota de Paco Pino, convirtió el Revellín en un palco del Murube lleno de guasa, crítica y ceutismo, firmando una actuación redonda con el Ceuta, la política local y la convivencia como protagonistas

Chirigota 'Menuda agrupación'
photo_camera Chirigota 'Menuda agrupación'

La cuarta agrupación de la noche tardó un pelín en salir… pero llegó fuerte. La primera chirigota adulta en pisar las tablas fue la de Paco Pino, que este año se presenta como Menuda Agrupación con una idea clara: repetir el primer premio del año pasado. Y viendo cómo entraron, no parece que vayan desencaminados.

Se hicieron de rogar, sí, pero cuando por fin apareció ese “palco del Morube” —con sus Vivas, su Luhay, su Caballati y hasta su exdelegada— el teatro entendió que venía curva. Una presentación con ritmo, golpes bien medidos y cada personaje retratado con la guasa justa. Entre pieza y pieza, la voz inconfundible del Poyito, como si estuviéramos en el Murube un domingo cualquiera.

Pasodobles con cariño… y con pellizco

El primer pasodoble fue un homenaje a Ceuta, aprovechando el tirón del ascenso a Segunda. Pero el piropo vino con su dardo: la ciudad “más olvidada”, la Ceuta de la tasa de paro, de la pobreza, del abandono escolar. Un retrato que dolió porque era verdad.

El segundo pasodoble siguió por la senda crítica. Esta vez, apuntando a esa convivencia que se premia desde la Fundación, pero que no siempre se practica. Y ahí, entre líneas, un reconocimiento claro: Luhay Hamido y el Ceuta están consiguiendo unir lo que muchos no han logrado en años.

Cupletinas con retranca

En los cuplés, la chirigota tiró de actualidad sin miedo. Primero, la visita exprés de Pedro Sánchez a una Estación Marítima que estaba más en obras que en uso. Después, un recuerdo para José Luis Ábalos, que ya fue protagonista en semifinales. Y como ya es costumbre en ellos, remataron con una cupletina extra, bien hilada y con mucha guasa.

Antes del popurrí, llegó el momento “que bote Caballati, que bote la delegada”. Un palco entero de chirigoteros con trayectoria, defendiendo el tipo como una defensa central de las de antes: si pasa el balón, no pasa el jugador.

Un popurrí que lo tenía todo

En el popurrí, Paco Pino y compañía exprimieron el tipo al máximo: el hotel municipal, los retrasos del barco, la posible marcha de Juan Vivas si el Ceuta sube a Primera… Todo lo que ha dado juego esta temporada, convertido en carnaval. Una chirigota redonda, compacta, divertida y con oficio. El público, en pie.

La despedida fue un grito unánime: “¡Campeones!”. Y ellos, fieles a su estilo, se marcharon con un “ya me voy con mi peña, esto es un pasote…”.

Si buscaban revalidar el primer puesto, dejaron claro que van a por él.