El Parque Marítimo ya no 'medita': la errata de Ceuta que casi nadie vio durante 16 años

El curioso caso de dos señales informativas urbanas de Ceuta que tenía una errata en el nombre del Parque Marítimo del Mediterráneo. Te mostramos cómo nuestro cerebro interpreta las palabras en su totalidad y no letra por letra

Parque Marítimo del Meditarráneo
photo_camera ¿Es capaz de ver la errata?

¿Alguna vez has escrito un texto y, después de leerlo varias veces, te has dado cuenta de que tenía una falta de ortografía o un error gramatical? Seguro que sí. Y es que, por mucho que nos esforcemos, a veces se nos escapan las erratas. Esto puede afectar a la credibilidad y a la calidad de nuestro mensaje, aunque sea un poco. ¿Cómo es posible que no veamos nuestros propios errores?

La respuesta es simple: somos humanos y las personas nunca vemos el mundo como es en realidad. Nuestro cerebro puede ser una máquina magnífica, pero también es perezoso. Intenta ahorrar energía porque es muy valiosa y tiende a construir atajos para resolver rápidamente las cosas.

Por eso, cuando escribimos y leemos y releemos otra vez, nuestro cerebro no se para a observar y analizar lo que ve, acude a la memoria y hace una mezcla de lo que recuerda, lo que lee y lo que espera ver. Así, pasa por alto las inconsistencias o las anomalías que hay en el texto, porque ya tiene una idea preconcebida de lo que debería estar escrito.

Además, el cerebro humano se centra en el significado del texto, y cuando estamos leyendo sabe intuir qué palabra va después de la anterior por el contexto. De hecho, nuestro cerebro interpreta las palabras en su totalidad, en lugar de leerlas letra por letra.

Según un estudio realizado por la Universidad de Cambridge, no importa en qué orden se encuentren las letras de una palabra, o si contiene una errata. Lo importante es que la primera y la última letra estén en el lugar correcto, permitiendo leer el texto sin problema. Esto se debe a que la mente humana no lee cada letra por sí misma sino la palabra en su totalidad.

Esta habilidad muy común se debe a que el cerebro está preparado para entender todo lo que le pongan delante y por eso somos capaces de entender símbolos que sustituyen a las letras y las letras cambiadas de lugar.

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Señal informativa urbana, en Avenida España

Por este motivo, hemos estado pasando durante la friolera de 16 años por delante de dos señales informativas urbanas con una errata sin apreciarla. Los dos letreros se encontraban en la intersección de Avenida España con Otero, uno en cada calle, y en ambos se podía leer Parque Marítimo del Meditarráneo. Sí, Medita y no Medite, pero salvo que lea deletreando, como un niño cuando empieza a conocer las palabras, no se habrá percatado del error.

Parque Marítimo del Meditarráneo
Antigua señal informativa urbana, en Avenida Otero

Para evitar dichas erratas, el Gobierno de Ceuta, en el pliego de licitación del suministro e instalación de la nueva señalética, incluía que la empresa adjudicataria, Tevaseñal, destinara a tres personas para supervisar los textos y evitar que el parque vuelva a meditar u otro tipo de errores ortográficos, sobre todo en los nombres propios.

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Nueva señal informativa urbana, en Avenida Otero

Las nuevas señales informativas urbanas han corregido el error ortográfico y, además, han unificado la tipografía, e incluso han cambiado de ubicación.

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