La Ciudad

80 años después del crimen

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photo_camera El doctor Antonio López Sánchez-Prado fue asesinado en la playa de El Tarajal el 5 de septiembre de 1936/ A.S.

La Ciudad celebra hoy lunes, por primera vez, un acto institucional para rememorar la trágica jornada de 1936 en la que el alcalde Antonio López Sánchez-Prado fue pasado por las armas. Precisamente, este año se conmemora el octogésimo aniversario del asesinato del médico sevillano en la playa de El Tarajal. 

sánchez pradoretrato-Sánchez-PradoFOTOS: ARCHIVO DE FRANCISCO SÁNCHEZ MONTOYA

El cuerpo ya sin vida del doctor López Sánchez-Prado se desplomaba abatido por las balas sobre la arena de la playa de El Tarajal un día como hoy, 5 de septiembre, de hace 80 años. Con el transcurso de los años, el crimen convirtió al médico sevillano, alcalde de Ceuta y diputado a Cortes durante la II República, en una figura arrebatada, de alguna manera, a su propia biografía, ajena al bagaje ideológico que le acompañó a lo largo de sus 48 años de existencia, a su lucha política. El alcalde Sánchez-Prado pasó a engrosar esa categoría de seres providenciales y míticos a los que se reclama favores y se invoca en busca de protección.

Las postales con su fotografía colocadas a la cabecera de las camas de los enfermos lo emparentaban en el imaginario popular con el Padre Damián Bendito o la Virgen de África. Los ceutíes habían creado a un santo laico. Muchos no podrían ofrecer ningún dato preciso acerca de quién fue o qué tareas emprendió en vida Sánchez-Prado, pero no dudaban en reclamar su auxilio ante la inminencia de una desdicha.

Esta idea mágica alimentada en torno al alcalde asesinado por las tropas franquistas se nutrió de otros relatos fantásticos acerca de apariciones espectrales de las que el doctor era el protagonista. La revista de parapsicología y ciencias ocultas “Año Cero” publicó en 2005 un artículo que daba cuenta de un Sánchez-Prado fantasmal que vaga por las dependencias del Palacio de la Asamblea y se detiene a interpretar piezas musicales al piano.

Esta mística gestada en torno a Antonio López Sánchez-Prado ha llegado a borrar los contornos del hombre real que combatió por sus ideas y fue represaliado por ellas.

Esta singularidad era subrayada por Francisco Sánchez Montoya, biógrafo de Sánchez-Prado, en la víspera del aniversario de su asesinato el pasado año: “Sánchez-Prado tuvo una dimensión política innegable, pero la que llegó al pueblo fue la que encarnó su rostro humano, la que estaba cerca de la gente, de esa gente que todavía hoy tiene en la mesilla de noche una fotografía suya junto a las estampas de San Pancracio y San Antonio”.

 

Vida del doctor Sánchez-Prado

Sánchez Prado, sevillano de Herrera, pisó Ceuta por primera vez en 1923 para ocupar una plaza de médico en la Clínica de Partos y Ginecología del Hospital de la Cruz Roja. Afiliado a Unión Republicana y masón, en abril de 1931 tomó posesión de la alcaldía de Ceuta como su primer alcalde republicano. Apenas dos meses más tarde dimitiría.

Poco después, como candidato del Partido Republicano Radical Socialista obtiene un escaño en las elecciones de junio a Cortes Constituyentes. Sánchez-Prado volvería a ser elegido alcalde en los meses previos al estallido de la Guerra Civil.

Fue precisamente en su despacho del Ayuntamiento desde donde el alcalde asistirá personalmente al despliegue de las tropas sublevadas por las calles de la ciudad en la madrugada del 18 de julio de 1936. A través de los cristales, Sánchez-Prado, acompañado de su secretario, Adolfo de la Torre, contempla la actividad de la Legión en la Plaza de África.

Sumido en el desaliento, el alcalde camina de noche de vuelta a su casa, situada frente a la Iglesia de los Remedios. Después vendría el arresto, el consejo de guerra y su ignominiosa muerte en la playa.

Sánchez-Prado es el rostro de una generación de españoles masacrada por la barbarie, cuyos cuerpos, en muchos casos todavía cuatro décadas después, reposan olvidados en las cunetas. También es el médico generoso y humanitario que conocieron los desheredados, el hombre sencillo que resolvió aprovechar su posición para ayudar a los demás, un ejemplo de vida que ha hecho que, después de tantos años todavía se le recuerde.

Hoy, 5 de septiembre, se rinde tributo a su memoria.

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