Sesión de Control al Gobierno

Exclusión, desigualdad y “racismo estructural”: el pleno se parte en dos ante el informe Foessa

El informe Foessa volvió a dividir a Gobierno y oposición en un pleno marcado por los datos de exclusión social y por dos lecturas opuestas sobre la situación real de la ciudad

Presentación del informe de FOESSA
photo_camera Presentación del informe de FOESSA /Archivo

El pleno de la Asamblea volvió a girar este miércoles alrededor de un viejo conocido: el informe Foessa, ese documento que cada cierto tiempo reaparece para recordar que la pobreza en Ceuta no es un debate teórico, sino una realidad que atraviesa barrios, familias y generaciones. Esta vez fue Ceuta Ya! quien lo puso sobre la mesa, y el choque con el Gobierno no tardó en prender.

Ferreras defiende el diagnóstico y señala desigualdades

La diputada Julia Ferreras llegó con los datos bien aferrados y un mensaje claro: Foessa no es un panfleto, sino un diagnóstico “riguroso y coherente” que dibuja una ciudad donde el 28,5% de la población vive en exclusión social. Son unas 23.000 personas. Y dentro de ese grupo, 13.000 están en exclusión severa. “¿Van a descalificarlo o a ignorarlo?”, lanzó, convencida de que el Ejecutivo mantiene un discurso que “oculta las dificultades de miles de ceutíes”.

Ferreras insistió en que los números desmontan el relato “triunfalista” del Gobierno de Juan Vivas y que las desigualdades siempre caen sobre los mismos: mujeres, población extranjera, comunidad musulmana, barrios periféricos. Lo llamó “racismo estructural”, y defendió que el estudio rompe el mito de que la gente en exclusión “no se esfuerza”. Para ella, el problema está en las barreras: recursos insuficientes, dispositivos que no se coordinan y falta de acompañamiento real.

El “informe fantasma” y la réplica del Gobierno

La diputada también cargó contra el llamado “informe fantasma” del Gobierno, ese documento alternativo del que se habla pero "que nadie ha visto". Frente a eso, recordó que Foessa se apoya en más de 400 entrevistas y en una metodología reconocida en ciencias sociales.

La respuesta llegó de la mano de la consejera de Servicios Sociales, Nabila Benzina, que defendió que el Gobierno no solo no ignora Foessa, sino que lo considera “una herramienta de diagnóstico fundamental”. Y puso sobre la mesa su propia lectura: en la última década, el riesgo de pobreza y exclusión ha bajado casi diez puntos, del 44,3% al 34,6%. Según sus cálculos, entre 8.700 y 12.200 personas habrían salido de esa situación.

Más inversión social y un plan en marcha

Benzina reivindicó también el aumento del peso de la política social en el presupuesto —del 2,73% al 10,69% en 2025—, el refuerzo de las rentas mínimas, la profesionalización de los cuidados y el incremento de las subvenciones a entidades sociales. Admitió, eso sí, que los problemas estructurales siguen ahí, sobre todo la falta de empleo. Y anunció que el Gobierno trabaja ya en un plan contra la exclusión basado en el perfil de riesgo que identifica Foessa.

Un espejo incómodo para Ceuta

Ferreras cerró su intervención con una idea que repite a menudo: Ceuta “siempre mejora menos cuando las cosas van bien y empeora más cuando van mal”. Lo atribuyó a 25 años de gobiernos del PP y reprochó al Ejecutivo que responsabilice a quienes sufren la pobreza. Benzina lo negó y defendió la necesidad de un discurso “esperanzador” que motive en la búsqueda de empleo.

El debate terminó sin sorpresas, pero con una sensación clara: Foessa sigue siendo un espejo incómodo. Un espejo que Gobierno y oposición miran desde ángulos muy distintos, y que vuelve a demostrar que hablar de pobreza en Ceuta no es solo hablar de cifras, sino de cómo se interpreta la ciudad y hacia dónde se quiere llevar.