Política

El PSOE ceutí, la delegada del Gobierno y su equipo, obligados a caminar de la mano

¿Distanciados?

Juan Hernandez, jefe de gabinete de la Delegación del Gobierno (C.A.)
photo_cameraJuan Hernandez, jefe de gabinete de la Delegación del Gobierno (C.A.)

Si sorpresiva y rápida ha sido la llegada de Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno no menos la ha sido la de Salvadora Mateos al inquilinato de la Delegación del Gobierno. Ha sido mucho lo que ha cambiado el panorama político a nivel nacional en este corto espacio de tiempo, y Ceuta no ha sido ajena a ello.
 

El desembarco socialista en el Gobierno de España, en lo que a Ceuta se refiere, ha supuesto una oportunidad única para el partido que en estos momentos lidera Manuel Hernández, que con un PP muy desgatado por su gestión y afectado por una más que obligada renovación, ve como tiene ante sí una chance propicia para avanzar y conquistar un electorado que aún se le resiste. La carrera por la presidencia se antoja más cómoda ahora para los socialistas.

Un trabajo duro de calle, apoyado con acciones directas de una maquinaria tan potente como es la de la Delegación del Gobierno, hace vislumbrar un futuro más que prometedor para los socialistas, aunque para ello tiene que existir una perfecta comunión entre los de Daoiz y la inquilina de la Plaza de los Reyes.

La maquinaria tiene que estar perfectamente engrasada y las piezas tienen que encajar a la perfección, ya que de no ser así su buen funcionamiento no está garantizado y los objetivos se tornarán difíciles de alcanzar.

Aunque Salvadora Mateos está todavía enfrascada en la composición de su gabinete, los primeros pasos dados hacen presagiar que a la maquinaría aún le queda mucho para estar a punto. Y es que se antoja muy complicado mezclar lo nuevo con lo viejo; lo antiguo con lo actual y la experiencia y las canas con la frescura y la fuerza de la juventud. El PSOE ceutí, en esta etapa de gobierno que se acaba de iniciar, tiene que olvidarse de todo su pasado y dejar de un lado las secuelas de las batallas de otrora.

Ory, como se le conoce familiarmente a la delegada del Gobierno en Ceuta, junto con Manuel Hernández, está obligada a aglutinar toda la militancia para formar la base de esa maquinaria compacta necesaria para poder ofrecer soluciones a los problemas que tiene Ceuta. 

El trabajo y los retos que tiene ante sí Ory no son tareas fáciles, ni para ella ni para los componentes de su equipo. La delegada tiene que afinar mucho, se antoja que muchísimo, a la hora de elegir a las personas de las que se va a rodear. Sencillamente porque Ceuta, al igual que Melilla, son asuntos muy distintos que el resto de autonomías No es cuestión de hacer comparaciones, es evidente que en estas dos ciudades autónomas todo es distinto por múltiples razones.

Es por ello que todo lo que sea sumar es muy importante, y hasta ahora lo que se lleva visto, desde pocas fechas anteriores al nombramiento de Ory como delegada, no hace pensar que los asuntos discurran por buenos derroteros. Los dirigentes del PSOE ceutí y la delegada y su equipo no pueden vivir de espalda. El diálogo, la puesta en común y el trabajo conjunto se antoja más que necesario en estos momentos para conseguir los objetivos, que en este caso, y tal como está el panorama político en la ciudad, son dobles. Ceuta necesita de la Administración General del Estado muchas soluciones inmediatas, las mismas que ha estado exigiendo cuando los inquilinos del Palacio de la Asamblea y de la Plaza de los Reyes eran del mismo color político. Y el PSOE local necesita aprovechar la fuerza de la gestión que se realice por parte del quipo de Ory para poder afrontar con más garantías su asalto a la presidencia de la Ciudad.

De momento, según lo que se palpa en la calle y se habla en los corrillos políticos, la sensación es que no se ha iniciado la andadura de la manera más recomendable. La delegada tiene la potestad de incorporar a su equipo a las personas que crea más conveniente, aunque en estos momentos que se viven en la ciudad debe ser exigente y tratar de confeccionar un equipo en el que estén los mejores, dejando de un lado todo aquello que compruebe que ni le beneficie su gestión ni sume. El partido, por su parte, debe de poner a su disposición todos los elementos y herramientas a su alcance para que la gestión sea brillante y se pueda avanzar. Para ello es necesario la unidad de todos los socialistas ceutíes. Es el momento de estar todos a una. De no ser así, la pieza musical no sonará bien, ya que a buen seguro habrá integrantes de la orquesta, utilizando un símil musical, que no sepan o no quieran interpretar bien la melodía que ahora se requiere.

Los ceutíes exigen soluciones inmediatas para todos los problemas que padecen últimamente, y eso es algo que un partido que es alternativa de gobierno tiene que tener muy en cuenta. Todo lo que se salga de este guión en esta nueva etapa volverá a traer situaciones como las vividas en otrora.

Los anuncios hechos por Grande Marlaska como la propia Ory sobre las concertinas y los caos circulatorios diarios en la frontera y en la Nacional 352 están muy bien. Las brillantes operaciones de marketing llevadas ha cabo por los socialistas en un tiempo récord, sus golpes de efectos, ya han dado sus resultados y ahora toca dar un pasito más para aprovechar esa fuerza que permita realizar los cambios necesarios y demandados.
 

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