Remitidos

Contra el "bullying", igualdad

Un infierno, una pesadilla, eso es el “bullying”. No hace falta decir que el acoso escolar representa un problema en nuestro país, lo sufren miles de niños a diario, desgraciadamente. Cuando parece que un niño parece indefenso o incluso diferente, otros aprovechan para ganarse el respeto y la aprobación de los demás. Vivimos en un mundo superficial donde importa más lo externo que lo interno.

El papel de los padres es fundamental, los progenitores enfrentan un gran reto: educar y formar a los hijos con afecto, comprensión y mediante la comunicación. De la buena educación que le demos, dependerá la forma en la que ellos se desenvuelvan en la sociedad y es nuestro deber formar hombres y mujeres de bien, capaces de aportarle al país un mejor futuro.

Es lamentable saber que hay papás que desconocen lo que hacen sus hijos y tampoco están pendientes de lo que les ocurre. Su obligación es estar al tanto de ellos y actuar no solo si son víctimas, sino también agresores. Debemos tener presente que las consecuencias del “bullying” pueden ser graves, por desgracia hay víctimas que llegaron a quitarse la vida.

Deje de ser un padre ausente, es fundamental que exista una buena comunicación entre usted y su hijo, escúchelo y trate con él cualquier tema, por más difícil que sea. Háblele con confianza, esté pendiente de sus amistades y del rendimiento académico. Es indispensable acercarse al centro educativo y conocer sobre el comportamiento y el desenvolvimiento de su niño o adolescente.

Según la organización Save the Children: “Uno de cada tres estudiantes admite haber agredido a otro estudiante y el 30% señala que ha recibido golpes físicos por parte de otros compañeros”. Según la OMS, hasta 24 millones de niños y jóvenes son víctimas de acoso. Los adultos le restamos importancia a esto con un “es cosa de niños”, pero este problema causa alrededor de 200 muertes al año.

El profesor es el responsable de lo que ocurre en el colegio durante todo el tiempo que los alumnos están dentro. Esta responsabilidad no es apta para cualquiera. El maestro, el buen maestro, ama a sus pupilos, los cuida, los guía, los educa y todo ello lo hace sin olvidar que son pequeños y sensibles individuos insertados en un grupo en cualquier momento de los que están en el colegio. Ser profesor es una profesión reservada para personas con grandes corazones y vocaciones y hoy en día por desgracia, muy pocos trabajan vocacionalmente.

A parte de enseñar y formar a los niños con las asignaturas correspondientes, entre todos deberíamos fomentar la igualdad entre el alumnado, la integración e inclusión, porque todos tenemos sueños, metas, ambiciones y un largo etcétera. Ayudarse mutuamente entre el alumnado y el profesorado tiene que ser la fórmula para combatir este problema.

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