Remitidos

Pedir mucho sin dar nada a cambio

JOSE ANTONIO CARBONELL
photo_camera José Antonio Carbonell (ARCHIVO)

Este artículo no va dirigido a todos sino a unos pocos, a los mismos que no habéis parado de pedirnos sacrificios a las personas desde que esta pesadilla comenzase.

En esta maltrecha pandemia los que nos dirigen nos han estado volviendo locos con las decisiones que han ido modificando día tras día hasta dar supuestamente con la idónea, por ello sería interesante aclararles que el dar y el recibir deben guardar un equilibrio, ya que si das más de lo que recibes, debes sentir el peso de las consecuencias.

A veces la sociedad tiene la sensación de que continuamente da, pero sin embargo no está recibiendo nada y esa falta de reciprocidad por parte de los dirigentes se acaba convirtiendo en una espiral de desencanto y hastío de toda la humanidad.

No deben olvidar que nos hicieron muchas peticiones, nos pidieron que nos quedáramos en casa y así lo hicimos, pidieron a nuestros docentes que educaran a nuestros hijos y así fue, pidieron a nuestros sanitarios que trabajaran turnos dobles sin las herramientas necesarias para protegerse y lo llevaron a rajatabla y pidieron que los empresarios mandaran a miles de trabajadores a los ERTE y lo cumplieron.

Por eso ha llegado el momento en el que todos nosotros tenemos el derecho de pedirles a los políticos que dejéis de faltarnos el respeto con vuestras actuaciones, os pedimos que dejen de llevarse a cabo más desahucios a personas vulnerables, que no haya más cortes de luz a personas sin recursos, no subáis los impuestos a los autónomos cuando de sobra sabéis que llevan muchos meses sin apenas trabajar, dejar de demonizar a nuestra hostelería porque es el pilar básico de nuestra economía, no hipotequéis el presente y el futuro de nuestros jóvenes con promesas falsas, blindar todos los contratos de trabajo de nuestros sanitarios, ya que gracias a sus sacrificios, muchos de nosotros estamos vivos.

Para finalizar me gustaría decir que nuestro país necesita un buen capitán para gobernar este barco llamado España, que desde hace ya bastante tiempo va a la deriva, debido a que en la actualidad no hay un buen patrón. Decirles a los que nos gobiernan y a los que vendrán que somos 47 millones de españoles y que ellos son solo son unos pocos.

 

 

 

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