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photo_camera Carracao durante su etapa como secretario general del PSOE

Al secretario general de mi federación le diré dos cosas también a través de los medios: hablar de unidad no es lo mismo que practicarla. Habla de la necesaria unidad cuando no ha contado con nadie del equipo de Pablo Núñez, su alternativa y al que ganó por muy pocos votos.

“Asco se define como la sensación de desagrado que produce alguien o algo y que impulsa a rechazarlo. Así que Pedro me da asco en el sentido de que me desagrada su estrategia de manipular la verdad para construir un relato que le valga para sus intereses, y rechazo su estrategia de “podemizar” al Partido, inoculando entre nosotros un falso discurso de falsos ejes “abajo” (militancia) contra “arriba” (dirigentes) y de “izquierda” (ellos) contra “derecha” (los que no estamos con ellos). Un veneno que ha provocado el enfrentamiento más fratricida, que ha hecho que amigos y compañeros de toda la vida dejen de hablarse, que compañeros a los que siempre hemos admirados y en los que nos hemos reconocido hayan sido devaluados y desprestigiados. En definitiva ha hecho que las tripas ganen la partida a los corazones”.

Este es el párrafo donde, desde un pretendido tono y de una manera muy consciente de lo que pongo y cómo lo pongo, describo una sensación y un sentimiento, nunca un insulto, por lo que rechazo las acusaciones de que he insultado, pero asumo la voluntariedad de lo que expreso y no me presento como un ingenuo.

Este escrito en mi red social, lo entiendo, en un periodo de campaña, pero no cuando las urnas ya han hablado, por lo que lo elimino junto con otras opiniones, en el mismo momento de la proclamación del resultado de las primarias, porque esa es mi manera de entender la disciplina de partido.

Sin embargo, ha sido el secretario general de mi federación, quién, a raíz de una entrevista que concede a su medio amigo (El Faro de Ceuta), y ante un periodista, que no es mi amigo (Luis Manuel Aznar), y no lo es por la denuncia que hice, en mi obligación de velar por el buen fin de los recursos públicos, de la entrega que le hicieron de una vivienda de protección oficial, sin reunir los requisitos, el que ha elevado a categoría de noticia publicada ese sentimiento que no insulto. Añadiendo además, que lo va a llevar a órganos de decisión, por lo tanto, haciendo público cuestiones, según él mismo, que tienen que ser internas.

Además ha calificado como “mentira” mi afirmación, que sostengo y ahora explicaré, de que, con anterioridad, ya llamó a Ferraz para sugerir mi baja del Partido, por lo que su actitud hacia mi, no me es ajena.

Antes diré que el único patrimonio que tengo es mi palabra y que, a pesar de haberme equivocado muchas veces, estoy seguro de ello, cuando hablo es porque es cierto lo que digo.

Tras el estallido del conocido como caso Emvicesa y mi imputación por una presunta prevaricación administrativa, que conllevó mi presencia ante la juez para la toma de declaración, fui yo mismo el que trasladé a mi Partido en conversación con el secretario de organización de mi federación y al conjunto de la sociedad a través de los medios de comunicación, los hechos, a pesar de estar ya fuera de la primera linea y de no tener ningún cargo ni orgánico ni público. Como digo, tras esa circunstancia, y sabiendo como se sabe tras el levantamiento del secreto del sumario, que el informe de la Unidad de Lucha Contra el Crimen Organizado, señalaba que no había indicio de criminalidad hacia mi persona, recibí con asombro e indignación, una llamada de Ferraz para advertirme que el secretario general de Ceuta les había llamado para sugerirles mi baja del Partido.

Mi comportamiento entonces fue guardar silencio.

También guardé silencio ante un correo electrónico difundido con participación de “compañeros”, contra mi persona y más compañeros, con acusaciones de ámbito personal. De lo que tendrán que rendir cuenta cuando llegue el momento.

He guardado silencio cuando “compañeros” han vertido insidias de forma pública en los medios de comunicación, el último episodio, en la firma de uno de ellos en la Cadena SER, sobre mis explicaciones y motivos para irme de la actividad política.

Guardé silencio cuando ante la negativa del secretario general, Pedro Sánchez, de venir a Ceuta en las pasadas elecciones autonómicas siendo yo candidato para apoyar a los compañeros y compañeras de Ceuta, pedí al menos un vídeo de apoyo. A esto me respondieron que no podían enviarlo y yo propuse ir personalmente, aprovechando una reunión con responsables parlamentarios de Comisiones donde se trataban temas de interés para Ceuta, a hacer el vídeo. Aceptaron, viajé con un cámara local y una vez allí se me comunicó que no se iba a hacer el vídeo.

Guardé silencio ante toda la campaña de acoso contra gente con la he trabajado en equipo, durante todos estos años, y que el único delito que han cometido ha sido el defender su posición legítima.

Guardé silencio ante los insultos que en las redes se hacía por parte de militantes contra compañeros que han dado siempre la cara por el PSOE como Sandra López.

Guardé silencio cuando “compañeros” llamaron fascista a mi padre y cuando en mi etapa de secretario general trabajaron más por mi caída que por levantar las siglas.

Guardé silencio cuando “compañeros” me acusaron de forma pública de comportamientos deshonestos, siguiéndole la estrategia al Partido Popular durante mi campaña de primarias.

Guardé silencio y nunca lloré en los medios de comunicación porque no me ayudaban o porque tenía críticos, nunca dije que iba a llevar a nadie a la Comisión de Conflicto y nunca lo hice. Nunca pedí que dieran de baja a nadie en mi partido, sí hice sin embargo, que quienes estaban fuera pudieran volver.

Y nunca me presenté a unas primarias como estrategia de erosión interna, con la excusa de que “es el primer paso para alcanzar la secretaría general” para luego llegado el caso no presentarme a la secretaría general, como hizo mi competidor en las últimas primarias y su equipo de apoyo.

Al secretario general de mi federación le diré dos cosas también a través de los medios: hablar de unidad no es lo mismo que practicarla. Habla de la necesaria unidad cuando no ha contado con nadie del equipo de Pablo Núñez, su alternativa y al que ganó por muy pocos votos. Yo ofrecí y trabajé en la Ejecutiva con mi alternativa a la secretaría general, Juan Hernández. No puede hablar de unidad quien su primera medida como secretario general fue despedir al trabajador que apoyó la candidatura de Núñez. Y la otra, que esta conversación puede ser exclusivamente interna en cuanto él quiera dejar de nombrarme, porque yo a él no lo he nombrado.

En resumen, Hernández debe dejar de defenderse de los de dentro, nos desviarse de sus fines y pelear con los de fuera. Si lo que necesita es que lo tranquilice diciendo que no tengo intenciones políticas, mi vocación no es servirle de tranquilizante, no es mi problema. No he insultado sino expresado el sentimiento que el comportamiento político de Pedro me provoca y que, en consecuencia, puede trasladarlo a donde mejor considere como ya ha hecho anteriormente. Hablar de unidad es muy diferente a practicarla, y Hernández no ha hecho hasta la fecha nada por ella. Recibí muchos ataques desde dentro pero nunca puse al partido en la situación de que se hablaran de ellos. Los insultos recibidos por los propios se me acumulan pero nunca me he detenido en eso porque el cariño del resto de compañeros fue siempre mayor. Cuando fui secretario general usé mi silencio sin tratar de silenciar a nadie, ahora como militante valoro más mi libertad de expresión y defensa.

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