La tercera planta del Hospital Universitario de Ceuta, donde se ubica Obstetricia, acumula goteras, humedades, malos olores y habitaciones clausuradas mientras se baraja trasladar el servicio ante un deterioro que se arrastra desde hace meses.
La tercera planta del Hospital Universitario de Ceuta, la que acoge el área de Obstetricia, se encuentra en una situación que roza lo insólito. A pesar de que el edificio apenas supera los 15 años de vida, su estado de conservación parece más propio de una instalación abandonada que de un centro sanitario de referencia. Este fin de semana, una paciente que dio a luz en el hospital fue testigo —y víctima— de una realidad que se ha convertido en rutina para quienes trabajan y acuden a esta planta: goteras, humedades, olores nauseabundos y habitaciones clausuradas por filtraciones.
Testimonio: cambio de habitación… y ocupación inmediata
Según denuncia el marido de esta paciente, la habitación asignada inicialmente a su mujer presentaba humedades visibles en el techo, carecía de teléfono y televisión, y desprendía un olor que “echaba para atrás”. Tras insistir, logró que la trasladaran a otra estancia. Pero lo que resulta aún más preocupante es que, tras el cambio, la habitación fue ocupada por otra paciente, como si el deterioro no fuera motivo suficiente para declararla no apta.
Habitaciones precintadas y rumores de traslado
Actualmente, se estima que entre un 30 y un 40% de las habitaciones de la planta están precintadas. En al menos ocho de ellas cuelga el cartel de “cerradas por goteras”, y los rumores dentro del hospital apuntan a un posible traslado del servicio de Obstetricia a otra zona del edificio. No sería la primera vez que se improvisa una solución temporal para un problema estructural que lleva años sin resolverse. Una situación que lleva arrastrándose meses.
De símbolo de modernidad a escenario de abandono
El Hospital Universitario de Ceuta fue inaugurado en 2010 como símbolo de modernidad y progreso sanitario en la ciudad autónoma. Hoy, su tercera planta parece más un escenario de abandono que un espacio seguro para traer vidas al mundo. La falta de mantenimiento, la dejadez institucional y la normalización del deterioro han convertido la maternidad en una experiencia que, lejos de ser íntima y segura, se desarrolla entre cubos, olores y techos que gotean.
Interrogantes que exigen respuesta
¿Hasta cuándo las goteras marcarán el ritmo de los nacimientos en Ceuta? ¿Cuántas denuncias ciudadanas harán falta para que se actúe? Porque si algo está claro es que, en este hospital, la vida empieza con una filtración. Y eso, ni es normal, ni es aceptable.