Sociedad

Jesús significó mucho para Ceuta, el puerto y su familia

Fernández Lera, un marino especial

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photo_camera Jesús y Petri, 47 años juntos (REDACCIÓN)

Jesús era un hombre estimado, un cariño que se ganó con naturalidad por su buena disposición y bondad, entre otras muchas cualidades que se le reconocen.

Decía el escritor Fernando Pessoa que la muerte es una curva en el camino, que morir es sólo no ser visto. Y es verdad. Las personas, sobre todo aquellas que se significaron por algo en la vida nunca se van para siempre. Su recuerdo es inmortal.

Jesús Fernández Lera fue un tipo humano, comprensivo y familiar. A la vez, este marino especial invirtió amor y ganas también en su profesión. Compaginó lo profesional y lo personal con destreza y entrega.

En los 18 años que dedicó a Ceuta, a la Capitanía Marítima, encontró infinidad de conocidos y amigos. Hoy unos y otros lloran su pérdida. Porque Jesús era un hombre estimado, un cariño que se ganó con naturalidad por su buena disposición y bondad, entre otras muchas cualidades que se le reconocen.

Explícito en sus conversaciones, atento en el trato y conocedor del espacio marítimo, su presencia avivaba el interés de todos. Jesús era además eternamente joven, competente y un defensor de la buena causa. Estricto si había que serlo.

A la hora de escribir estas líneas pienso en su familia, en su mujer Petri y en sus hijas. Paloma y Estela. También en sus nietas, Clara, Merche, Enma, Alba y Lucía, que lo hicieron tan feliz, y en sus amigos más próximos que continúan tristes porque Jesús fue un tipo de los que ya no quedan.

Querido Jesús, qué sabio es el refranero marino: “A la mar que voy, mis hechos dirán quién soy”. No te olvidamos.

 

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