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La gran redada de los gitanos de 1749

Remitido por Miguel Jiménez Campos | 31 de julio de 2020

Hoy día 31 de julio quiero hacer recordar un episodio trágico y nefasto que sucedió en la Península Ibérica, en nuestra España, en la madrugada del día de Santa Ana, del 30 al 31 de Julio de 1749.

Mi hijo Miguel, al igual que millones de alumnos de Primaria, E.S.O, Bachillerato y sucesivos no han estudiado este espantoso acontecimiento español, quizás quieran cambiar la historia pero gracias a  Antonio Gómez Alfaro (fallecido el 22 de junio de 2016), investigador y divulgador de la persecución al pueblo gitano y a la imborrable memoria del pueblo gitano que ha transmitido toda su cultura, historia y costumbre oralmente, tenemos presente este intento de exterminio.

Tenemos que  recurrir a estos acontecimientos para que no se vuelva a repetir la historia. Una orden autorizada por el Rey Fernando VI que, organizada en secreto por el Marqués de la Ensenada, se produjo exclusivamente sobre hombres, mujeres, ancianos y niños por el hecho de ser gitanos.

Los historiadores la llamaron "La Gran Redada de 1749". En la documentación oficial donde se recogen todos los datos sobre este genocidio se calcula que apresaron en una misma noche cerca de 12.000 gitanos, con la intención de separar a los hombres de las mujeres, y así poder "exterminar la raza gitana."

A los hombres los llevaron, principalmente, a los puertos del Ferrol, San Fernando y Cartagena para la construcción de barcos, ya que se perdió gran parte de la flota española en la reciente caída del Imperio español. Aprovecharon su mano de obra barata y,  además, financiada con el patrimonio incautado de los mismos gitanos apresados. Más tarde fueron enviados a las minas. A las mujeres y a los niños menores de 7 años los apresaron y los llevaron principalmente a Málaga, Valencia y Zaragoza. Las mujeres tejerían en centros de internamientos y los niños trabajarían en fábricas hasta cumplir los 7 años; entonces irían directamente a los arsenales, edad exigida para finalizar la condena con los adultos, hasta el fin de sus vidas.

El Marqués de Ensenada organizó meticulosamente y en secreto con los cuarteles de caballería de las principales ciudades la persecución gitana. También con  la complicidad de la jerarquía católica, el propio obispo de Oviedo practicó un escrito y convenció al Papa para derogar el “privilegio de lugar de culto”. Un asesino, un pederasta o un violador no podía ser arrestado dentro de una iglesia pero si eras gitano, sí.

Con la llegada al trono de Carlos III, ya en 1772 con una nueva legislación sobre los gitanos, declaraban indultados los gitanos que seguían vivos. El propio Carlos III solicitaba la retirada a la mención de” La Gran Redada 1749 “  pues decía “hace poco honor a la memoria de mi hermano Fernando VI.

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