La borrasca Francis vuelve a poner en evidencia el estado de las infraestructuras portuarias. Este domingo, las galerías de embarque del puerto de Algeciras se han convertido en un recorrido de riesgo: charcos, suelos resbaladizos y pasajeros obligados a avanzar con extrema precaución para evitar caídas.
Entre ellos, un ceutí trataba de quitar hierro a la situación mientras arrastraba sus maletas: "No caerte es más complicado que no hacerlo al caminar por el Revellín", bromeó, aunque el estado del pasillo de la galería de embarque dejaba poco margen para el humor.
Las imágenes hablan solas: acumulaciones de agua en los laterales, filtraciones y un tránsito que, con cada episodio de lluvia, se transforma en un problema recurrente para quienes llegan al puerto de Algeciras.