Las oficinas de Patrimonio de Ceuta han amanecido este miércoles prácticamente convertidas en una piscina. La rotura de una de las tuberías de conducción de agua ha provocado una fuga que ha inundado los despachos, obligando a los trabajadores a moverse entre charcos y goteras y a colocar contenedores para contener el desastre que les caía del cielo.
La situación ha sacado a la luz el mal estado de conservación de las instalaciones, que arrastran deficiencias desde hace años. Por el momento, se espera la sustitución urgente de la instalación para evitar nuevos vertidos que sigan deteriorando el espacio de trabajo.