Borrasca Marta

Marta deja una tarde de sustos y muchas incidencias en la ciudad

Farolas, palmeras, antenas y contenedores desplazados, además de un coche caído en la obra de Hadú, marcan una jornada en la que el temporal obliga incluso a cambiar el acceso al Revellín

Temporal

La borrasca Marta ha cumplido lo prometido y ha entrado en Ceuta con ganas. Después de una mañana engañosa —sol, calma y hasta la sensación de que el mal tiempo ya era historia tras la marcha de Leonardo—, entre las cinco y las seis de la tarde el cielo decidió ponerse serio: más de 10 litros por metro cuadrado en apenas una hora y rachas de viento que han rozado los 80 km/h.

El resultado ha sido el habitual en estos episodios, pero concentrado en pocas horas. Los servicios de emergencia no han parado: farolas que amenazaban con venirse abajo, palmeras y ramas cruzando caminos, antenas y aparatos de aire acondicionado que han dado más sustos que daños, chapas levantadas y contenedores paseándose por la vía pública como si tuvieran vida propia. Hasta las luces de Carnaval han tenido su momento de protagonismo involuntario.

A eso se han sumado los problemas de drenaje en algunos puntos, con alcantarillas que no han podido con el chaparrón. En la obra de Hadú, un vehículo terminó dentro del recinto, aunque por suerte sin heridos.

En todas estas intervenciones han estado metidos 112, Policía Local, Bomberos, Parque Móvil y los servicios urbanos y de medio ambiente de la Ciudad. Mucho movimiento, pero sin consecuencias graves: daños leves, sustos y prevención, que no es poco con un temporal así.

La lluvia también ha obligado a improvisar en el Teatro Auditorio del Revellín. El acceso principal, junto a la taquilla, quedó inutilizado por la acumulación de agua, y la Consejería de Educación, Cultura y Juventud decidió abrir la entrada por la puerta central de la Plaza Nelson Mandela. Una solución rápida para evitar resbalones y garantizar que el público llegara seco —o lo menos empapado posible— a la función.

Marta sigue ahí fuera, recordando que este invierno lo vamos a recordar y, por desgracias, aún nos depará más sorpresas.