Quién no ha matado la espera con un café en la cafetería de la vieja estación marítima. Ese lugar al que uno entraba casi sin pensarlo, donde los cortados, los bocadillos y las caras conocidas hacían más llevadero el ir y venir del puerto. Esa etapa se cierra. A Bordo baja la persiana después de toda una vida atendiendo a viajeros y trabajadores del entorno portuario.
Pero no es un adiós. Es un “nos vemos allí”, aunque ese “allí” sea la nueva estación marítima. El local está listo desde diciembre, pero aún quedan algunos flecos por resolver antes de poder abrir sus puertas.
Desi, hija de Viki —la propietaria—, lleva detrás de esa barra desde 1994. Su madre suma diez años más. Ayer, entre cajas y gestiones, Desi y sus compañeras seguían con la misma energía de siempre, aunque esta vez tocaba más recoger que servir cafés.
Por ahora, y al menos hasta después de Semana Santa, en la estación marítima no habrá desayunos ni cafés rápidos antes de embarcar. Toca traslado. Sera una semana, quizá algo más, pero el destino ya está marcado: un local a pie de calle, en la planta baja del nuevo edificio, con terraza en la plaza de la nueva estación marítima y espacio para seguir siendo ese punto de encuentro informal del puerto.
Allí volverán Desi y el equipo de A Bordo, con la misma simpatía de siempre, dispuestas a seguir poniendo cafés y bocadillos a quienes pasan por el puerto de Ceuta.