El Foso Real de Ceuta ya recupera parte de la navegabilidad que había ido perdiendo con la acumulación de sedimentos. Los trabajos de dragado han terminado y dejan un canal con un calado operativo de entre 2,20 y 2,50 metros, suficiente para mejorar el paso de embarcaciones en condiciones de seguridad.
La intervención se ha centrado en retirar los materiales acumulados en el fondo, en una actuación que se ha ajustado a las características reales del terreno, detectadas antes con campañas batimétricas y estudios geofísicos. En algunos puntos, la extracción ha llegado hasta el sustrato firme o rocoso, que marca el límite de lo que se podía hacer sin recurrir a excavación en roca.
No ha sido un trabajo uniforme. El fondo presentaba materiales de distinta dureza, con bolos, limos y zonas más compactadas, lo que ha obligado a usar cuchara bivalva para ejecutar el dragado. Esa mezcla de materiales ha condicionado el alcance final de la obra, aunque el resultado permite ya una sección navegable continua en el eje del canal.
La actuación se ha desarrollado con seguimiento técnico y ambiental, algo especialmente sensible en un espacio como el Foso, protegido como BIC. El objetivo, más allá de la obra en sí, es que el canal vuelva a cumplir con normalidad su función y que la navegación se haga con mayores garantías.