Viajar con perro, gato o hurón por Europa dejará de ser tan sencillo como meter el transportín en el coche y tirar millas. La Unión Europea ha decidido poner freno al descontrol que rodea al movimiento de animales de compañía y, de paso, cerrar la puerta al tráfico ilegal que se cuela entre vacaciones, mudanzas y visitas familiares.
El pasado 20 de enero, Bruselas dio luz verde a un nuevo reglamento que actualiza las normas para desplazarse con mascotas dentro del territorio europeo. No entrará en vigor hasta el 22 de abril de 2026, pero conviene ir tomando nota porque el cambio es profundo.
La medida estrella es clara: todas las mascotas deberán tener su propio pasaporte europeo. Nada de libretas sueltas ni documentos dispersos. Un único documento, válido en toda la UE, donde quedará registrado todo lo que importa: el microchip del animal, los datos del dueño, las vacunas —con la rabia como protagonista—, los tratamientos antiparasitarios y la firma del veterinario que lo expide. Todo bajo control y sin margen para improvisaciones.
Pero no basta con pedir el pasaporte y ya. Para obtenerlo, el animal deberá cumplir varios requisitos básicos: microchip obligatorio, vacuna antirrábica al día, mínimo 12 semanas de edad y una espera de 21 días tras la vacunación antes de poder viajar. Nada que sorprenda a quienes ya se mueven con sus mascotas, pero ahora será igual para todos y en todo el territorio europeo.
A partir de abril, además, los dueños tendrán que preregistrar los viajes no comerciales —los típicos desplazamientos por vacaciones o visitas—. Las autoridades podrán activar controles sanitarios adicionales si detectan riesgos concretos, una especie de “filtro extra” para evitar sustos.
En resumen, la UE quiere saber quién viaja, con qué animal y en qué condiciones. Más papeleo, sí, pero también más seguridad y menos espacio para quienes usan a los animales como mercancía. Para el resto, los que solo quieren llevarse a su perro a la playa o a su gato a pasar unos días fuera, será cuestión de acostumbrarse al nuevo pasaporte y seguir la ruta marcada.
Un cambio que, guste o no, llega para quedarse. Y que obligará a muchos a revisar la documentación de su mascota antes de planear la próxima escapada.