El nuevo año no ha traído mejoras en el rendimiento de la generadora de electricidad en Ceuta, gestionada por Endesa. Los apagones continúan siendo una constante en la vida diaria de los ceutíes, y todo apunta a que la situación se prolongará hasta que entre en funcionamiento el esperado cable submarino que conectará la ciudad con la red energética nacional, un proyecto previsto para finales de este año.
Este domingo, Ceuta volvió a quedarse a oscuras. Un nuevo corte de suministro sorprendió a los ciudadanos en pleno mediodía, alrededor de las 14:30 horas, justo a la hora de la comida. Las cocinas, cada vez más dependientes de la electricidad, se vieron paralizadas, lo que generó malestar en muchos hogares y restaurantes. El servicio comenzó a recuperarse en el centro unos 30 minutos después, aunque varias barriadas del extrarradio, como Hadú, Loma Colmenar, La Reina, Poblado Regulares y Miramar, continuaron afectadas durante más tiempo.
La reacción no se hizo esperar. Las redes sociales se llenaron de críticas hacia Endesa y las autoridades responsables de supervisar el suministro. Entre los más contundentes estuvo Mohamed Mustafa, líder de Ceuta Ya!, quien expresó su rechazo a la gestión de este problema crónico. Mustafa señaló que los cortes, que anteriormente afectaban principalmente a las zonas periféricas, ahora también impactan al centro de la ciudad debido a cambios en el modelo de deslastre. "Los vecinos están obligados a sufrir en silencio por la falta de medidas sancionadoras contra Endesa", denunció.
El líder autonomista arremetió contra la falta de penalizaciones a la empresa eléctrica, destacando que ni siquiera se han abierto expedientes informativos desde el área de Industria. A pesar de los frecuentes apagones, que generan molestias diarias y afectan a la calidad de vida en la ciudad, Endesa sigue operando sin enfrentar sanciones significativas, siendo responsable tanto de la generación como de la distribución del suministro eléctrico en Ceuta.
La indignación crece en una ciudad que continúa esperando una solución definitiva, mientras el cable submarino sigue siendo la única esperanza tangible en el horizonte.