Más de un año después de que la Ciudad sacó a concurso la instalación de un montacargas y dos escaleras mecánicas nuevas para el Mercado Central, las máquinas han aparecido por fin. No ha sido hasta finales de abril de 2026 cuando los usuarios han visto movimiento real en unas escaleras que llevaban más tiempo paradas que funcionando.
El proyecto, presupuestado en algo más de 370.000 euros y con un plazo de ejecución de cuatro meses, nació por pura necesidad. El montacargas y las escaleras del mercado habían agotado su vida útil hace años. Averías constantes, piezas imposibles de encontrar y un mantenimiento que ya no compensaba. Los concesionarios lo repetían cada vez que podían y los clientes de la plaza lo sufrían cada día: subir y bajar entre plantas era una lotería.
Las escaleras que conectan el sótano con la planta baja eran el mejor ejemplo. Pasaban más tiempo precintadas que en marcha. Con décadas encima, mantenerlas era casi un ejercicio de arqueología mecánica. La sustitución era inevitable.
Las nuevas escaleras, ajustadas a las normativas actuales, prometen más seguridad, más capacidad y menos quebraderos de cabeza. El objetivo no es solo cambiar máquinas viejas por otras nuevas: se trata de mejorar la accesibilidad y dar un respiro a un mercado que sigue siendo un punto clave para miles de ceutíes.
La modernización llega tarde, pero llega. Ahora queda por ver si esta vez los plazos se cumplen y el Mercado Central deja atrás una de sus averías eternas.